El acusado, Antonio José M.R., se enfrenta a una pena de siete años de prisión y una indemnización de 15.000 euros, solicitada por la Fiscalía, por los delitos de conducción temeraria y lesiones. Durante el juicio, presidido por la magistrada Pilar Parejo, el exconductor afirmó haber actuado bajo una situación de «pánico» y «miedo», buscando proteger a los pasajeros de la línea 8.
Según su testimonio, el incidente comenzó cuando el motorista lo insultó y se interpuso varias veces delante de la guagua, forzando frenadas bruscas. El conductor también alegó haber recibido agresiones en el brazo y no ser consciente del atropello hasta que una pasajera se lo comunicó. Su letrado, José Luis Luri, solicitó la libre absolución, argumentando la falta de intencionalidad.
“"Ni me percaté"
La víctima, por su parte, ofreció una versión contradictoria, señalando que el conductor de la guagua realizó una maniobra brusca en un semáforo y, tras un reproche, comenzó a invadir su trayectoria. El motorista intentó huir, pero fue alcanzado y quedó atrapado bajo el vehículo, sufriendo múltiples fracturas costales y una perforación pulmonar.
Agentes de la Policía Local y la Policía Nacional confirmaron la existencia de una discusión previa y que el vehículo invadió parte del carril contrario. Los peritos policiales descartaron una «pérdida de control», indicando que la maniobra de la guagua fue «continuada y progresiva», y algunos testigos sugirieron que el giro fue intencionado.
“"Realizó una maniobra innecesaria e intencionadamente"
La Fiscalía, representada por Cecilia Acebal, mantiene la petición de siete años de prisión y la retirada del permiso de conducir por cinco años. La acusación particular, ejercida por el abogado Carlos Santana, eleva la petición a diez años de prisión por intento de homicidio y una indemnización de 97.500 euros.




