Fusión de sabores marroquíes y españoles en una nueva cafetería de Las Palmas de Gran Canaria
Un nuevo establecimiento en el barrio de Schamann ofrece una propuesta gastronómica que combina la tradición culinaria de Marruecos con la bocatería española.
Por Redacción La Voz Canaria
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Imagen genérica de un interior de cafetería con productos de repostería y bebidas.
Una nueva cafetería ha abierto sus puertas en el corazón del barrio de Schamann, en Las Palmas de Gran Canaria, ofreciendo una innovadora propuesta que fusiona la gastronomía marroquí con la tradicional bocatería española.
El establecimiento, denominado Bonita Vida, se presenta como un espacio donde los aromas del té se mezclan con los sabores de pastelas de pollo, bocadillos de jamón serrano y dulces marroquíes. La iniciativa busca revitalizar la zona y ofrecer un punto de encuentro cultural a través de la comida.
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"Schamann necesita que no lo abandonemos, sobre todo a raíz de lo que le ha pasado a un hostelero recientemente."
La fundadora, residente en Gran Canaria desde su infancia y con raíces marroquíes y gallegas, concibió la idea de este negocio al ver un local disponible en el parque Don Benito. Su visión era crear una cafetería que uniera su pasión por la cocina, sus orígenes y la diversidad cultural, con el objetivo de embellecer el barrio y la Ciudad Alta.
El menú de Bonita Vida está cuidadosamente diseñado, con platos que evocan recuerdos familiares, como el tajín de pollo y la ensalada de zaalouk. Aunque la oferta principal se centra en desayunos y meriendas, los miércoles, jueves y viernes se sirven menús especiales de comida marroquí, destacando el cuscús y el tajín, siempre sin alcohol, como parte de la filosofía del local.
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"Las pastelas se han convertido en uno de los productos estrella. La gente se ha dado cuenta de que es una de las cosas más elaboradas de la cocina marroquí. Lleva mucho tiempo. El pollo se hace a fuego lento, se desmenuza, pelamos las almendras a mano, todo lo hacemos con mucho amor."
Otros productos populares incluyen elaboraciones con frutos secos, dátiles, canela y azahar, así como el msemen marroquí, una especie de crepe que se disfruta con té. La experiencia del té es fundamental, servido de una manera particular para oxigenarlo y realzar sus propiedades. La carta también incluye bocadillos de pan payés, con opciones como jamón serrano, berros y queso tierno, o la ensalada de berenjenas ahumada zaalouk, siempre con la hospitalidad como ingrediente principal.