Un mural artístico transforma una fachada abandonada en Las Alcaravaneras

La obra, inspirada en los recuerdos de los vecinos, devuelve la vida y el color a un inmueble en la calle Blasco Ibáñez de Las Palmas de Gran Canaria.

Mural artístico en la fachada de un edificio en Las Palmas de Gran Canaria.
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Mural artístico en la fachada de un edificio en Las Palmas de Gran Canaria.

Una fachada abandonada en la calle Blasco Ibáñez, en el barrio de Las Alcaravaneras de Las Palmas de Gran Canaria, ha sido revitalizada con un mural artístico que recrea un oasis de naturaleza, inspirado en los recuerdos de los residentes.

La vivienda, ubicada en el número 39 de la calle Blasco Ibáñez, llevaba más de un año en estado de abandono, mostrando los signos del deterioro. Sin embargo, un artista local ha tomado sus pinceles para devolverle la vida y el color, transformando la imagen del barrio con un proyecto que ha involucrado activamente a la comunidad.
Para la creación del mural, el artista se inspiró en las anécdotas de los vecinos de mayor edad, quienes compartieron sus recuerdos sobre cómo era el interior de la casa cuando estaba habitada. Una residente rememoró una hermosa balaustrada que daba a un jardín canario lleno de vegetación, mientras que otro vecino recordó las ventanas adornadas con macetas repletas de plantas que alegraban la calle.
Con estas aportaciones, el mural ahora exhibe dos ventanas desbordantes de flores, con cactus, hortensias y strelitzias ocupando cada rincón. La puerta, entreabierta, invita a un patio luminoso donde un gato da la bienvenida a los transeúntes, con la mirada fija en un pajarito. Un canario posado en la parte superior de la puerta observa el ajetreo de esta concurrida vía, mientras un helecho frondoso cuelga del techo. Al fondo, plantas de gran porte completan la escena, creando un oasis en un barrio que solo cuenta con el Estadio Insular como pulmón verde.

"Mientras estaba pintando todo el mundo tenía algo que decir y ahora que está terminado los extranjeros cuando pasan hacen fotos."

el artista
El impacto del mural ha sido tal que otros vecinos han solicitado al artista replicar su trabajo en sus propias viviendas. Una residente de la calle Valencia, por ejemplo, ha pedido un mural con plantas, árboles y buganvillas. El artista, que reside y trabaja en Las Alcaravaneras desde 2009, ha documentado el proceso de creación del mural en redes sociales, donde ha recibido una gran acogida.
La pasión por la pintura le viene de familia, aunque la retomó con fuerza tras el fallecimiento de su padre y su ingreso en la Escuela Luján Pérez en 1992. Desde 1995, además de pintar, ha impartido clases y talleres en varios municipios de la isla. Tras su jubilación de una empresa de logística, el artista abrió su propio taller, dedicándose plenamente a su vocación y encontrando inspiración en su barrio y sus alrededores. Actualmente, forma parte de la Asociación Art Alcaravaneras, que ha posicionado el barrio como un referente artístico.