La decisión de convocar la huelga surge tras un periodo de negociaciones con la dirección del Servicio Canario de la Salud (SCS) que, a pesar de un inicio prometedor en febrero, ha llegado a un "punto muerto". Según un portavoz del sindicato en Las Palmas, la administración ha mostrado una actitud dilatoria ante las propuestas presentadas.
“"La huelga es el último recurso que usamos cuando ya no tenemos otras opciones y alternativas."
El sindicato estableció "líneas rojas" en una reunión el 6 de abril y dio un plazo de una semana para obtener una respuesta, pero la falta de contestación llevó a la convocatoria de los paros. La esperanza es que la Consejería de Sanidad retome el diálogo para evitar, al menos, la jornada de huelga del 4 de mayo.
Entre las principales reivindicaciones se encuentra la regulación de la hora de guardia, que en Canarias es la "peor pagada de toda España", incluso por debajo del valor de una hora ordinaria de trabajo. El objetivo es mejorar las condiciones contractuales y retributivas para hacer el SCS más competitivo y frenar la fuga de profesionales a otras comunidades, la sanidad privada o países europeos, una situación que ha generado un "déficit de médicos" en islas como Fuerteventura, La Gomera y La Palma.
El malestar también se extiende al incumplimiento de acuerdos firmados en 2023 con el gobierno anterior, cuyas partidas económicas, aunque presupuestadas, no se han ejecutado. El sindicato sospecha que esta demora es una estrategia para evitar cumplir lo pactado. Además, han denunciado "servicios mínimos abusivos" impuestos por algunas gerencias hospitalarias, presentando una queja ante la Inspección de Trabajo por lo que consideran una "interpretación excesiva y restrictiva" de la normativa.




