El nuevo decreto de comedores escolares, aprobado en 2025, ha finalizado su periodo de prórroga de doce meses, haciendo efectiva la obligatoriedad de menús saludables en todos los centros educativos del archipiélago. Esta medida busca transformar la alimentación de los estudiantes, fomentando hábitos nutricionales más adecuados.
Un ejemplo de esta transformación se observa en el Centro de Educación Obligatoria (CEO) Bethencourt y Molina, ubicado en Barranco Grande, Tenerife. Este centro, que ya se había adelantado a la normativa, ofrece un menú variado que incluye potaje de verdura, pollo fiesta con papas fritas y fruta para el lunes, o sopa de letras, hamburguesa con ensalada de tomate y fruta para el martes, entre otras opciones a lo largo de la semana.
“"Vamos alternando comidas para que los niños no se cansen, a ellos al principio les cuesta más, pero después se van acostumbrando."
El centro forma parte de los 151 comedores gestionados directamente por la Consejería de Educación del Gobierno autonómico, integrándose en el proyecto Ecocomedores. Esta iniciativa, que sirvió de modelo para el decreto nacional, promueve el uso de productos de cercanía y elaboraciones saludables para alimentar a más de 35.000 comensales en Canarias.
Además de los menús estándar, los comedores ofrecen alternativas adaptadas a diversas necesidades, incluyendo opciones veganas, vegetarianas, y menús específicos para alergias, intolerancias o dietas religiosas. La dirección del centro destaca que estas adaptaciones son una oportunidad para la creatividad culinaria, incorporando ingredientes como el tofu o la heura, cuya inclusión semanal es obligatoria según la nueva norma.
“"Con estos programas, ellos aprenden valores nutricionales y se les enseña a elegir qué comer también fuera de los comedores."
La implementación de estos menús saludables busca también combatir las tasas de sobrepeso y obesidad infantil en las islas, que afectan a uno de cada tres niños. La normativa establece límites estrictos para carnes rojas y bollería industrial, mientras que promueve el consumo diario de frutas y verduras, y pescado entre una y tres veces por semana. Asimismo, se exige la reducción de residuos y la instalación de fuentes de agua, aunque esta última medida tiene un plazo de adaptación hasta abril de 2027.




