El exempleado de la Sociedad Municipal de Gestión Urbanística (Geursa) sostiene que su cese fue injustificado y vinculado a tensiones internas previas a la investigación del caso Valka. El demandante acusa a la exgerente de Geursa, Marina Más, y al responsable de la Asesoría Jurídica, Luis Pérez Cañón, de presiones y acoso.
El caso Valka investiga el uso de claves de acceso al sistema informático municipal y posibles injerencias externas. Se busca determinar si las credenciales eran personales o compartidas, lo que podría comprometer la trazabilidad de expedientes. La atención se centra en el excoordinador de Urbanismo, José Manuel Setién, sospechoso de acceder remotamente sin habilitación formal.
La defensa jurídica municipal del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria solicitó su absolución, argumentando que la relación laboral es exclusiva de Geursa. Por su parte, Geursa se opuso a la demanda, defendiendo el despido disciplinario acordado el 29 de enero de 2024, basado en una conducta reiterada de infracciones muy graves, incluyendo denuncias internas “falsas”, desobediencia y acoso hacia la gerente.
No se le despide por formular denuncias, sino por formular denuncias falsas.
La empresa negó que el despido fuera una represalia, señalando que el trabajador reconoció que los hechos denunciados no constituían acoso. Se mencionaron dos denuncias de 2023, una contra la directora financiera y otra contra Marina Más y Luis Pérez Cañón, ambas archivadas por falta de acoso. Geursa considera el uso del canal de denuncias en estos términos como una infracción grave y desvincula el despido de la actividad sindical del demandante.
Entre los motivos del despido se incluyen la “constante desobediencia” a instrucciones, la negativa a modificar comunicaciones corporativas, la resistencia a entregar claves de acceso a sistemas informáticos y retrasos en sus funciones. Un testigo contratado en 2024 para recuperar el control de los sistemas confirmó la falta de claves de acceso necesarias para operar con normalidad.
Otros testigos respaldaron la versión de la empresa, describiendo un trato inadecuado hacia la gerente, Marina Más, quien, según un empleado, manifestaba “angustia y nerviosismo” al interactuar con el demandante. Sin embargo, otros testigos ofrecieron una percepción diferente, relatando incidentes donde la gerente se mostró “alterada” y se dirigió bruscamente al demandante.
La responsable de cumplimiento normativo explicó que se informó a la plantilla que las denuncias falsas son una conducta grave y concluyó que no hubo acoso por parte de los denunciados, y que el demandante hizo un “uso espurio” del canal de denuncias.




