La investigación, que incluyó la participación de niños y jóvenes de las Islas Canarias, subraya una preocupante tendencia: casi la mitad de los encuestados considera que la violencia o el daño son componentes inherentes a una relación. Aproximadamente un 20% de ellos admitió haber consentido estas situaciones por temor a la soledad.
Le quiero tanto que lo dejo pasar
Estas frases, recogidas en el estudio, reflejan la confusión generalizada entre intimidad, afectividad y sexualidad. La encuesta, realizada a 334 niños y niñas de diversas comunidades autónomas, incluyendo Canarias, reveló que más de la mitad de los participantes ha experimentado relaciones perjudiciales.
El porcentaje de jóvenes que han vivido relaciones dañinas aumenta con la edad, alcanzando más del 75% en el grupo de 15 a 20 años, y la mitad entre los 12 y 14 años. Las principales razones citadas son la normalización del daño (29,4%), el miedo a la soledad (19,3%) y el miedo al rechazo (14,3%).
“"Si no diferencian bien entre afecto, intimidad o sexualidad, no sabrán dónde están los límites ni qué pueden esperar de cada relación. Y cuándo algo cruza la línea, es mucho más fácil que normalicen situaciones dañinas."
Los expertos de Educo enfatizan la necesidad de implementar una educación afectivo-sexual integral en todas las etapas escolares. Esta formación es crucial para enseñar a los jóvenes a distinguir entre afecto, intimidad y sexualidad, y a establecer límites claros en sus relaciones, promoviendo el consentimiento y el respeto mutuo.




