La cesta de la compra de los canarios ha evolucionado significativamente, incorporando productos internacionales y opciones de comida rápida. Este cambio se debe, en gran parte, a la falta de tiempo para cocinar de forma elaborada, una realidad para muchos residentes de las Islas.
Alonso Fernández, secretario general de la Asociación de Supermercados de Canarias, destaca el auge de las comidas preparadas. Contrario a la percepción común, este fenómeno no implica necesariamente una peor alimentación, ya que muchos establecimientos ofrecen platos frescos elaborados diariamente, como muslos de pollo con papas, tortillas o lasañas, que los consumidores solo necesitan calentar.
“"Es una comida prácticamente casera, la principal diferencia es que ya viene lista y el consumidor solo tiene que calentarla en casa, en la oficina o donde quiera disfrutarla."
Los consumidores, como Ainoa Galdona, una tinerfeña de 33 años, buscan un equilibrio entre la alimentación saludable y la rapidez. Ainoa, madre y trabajadora a tiempo completo, recurre ocasionalmente a platos preparados, especialmente en días ajetreados, aunque prioriza la comida casera para su hija.
En contraste, Bárbara Rodríguez, conocida como Charín, de 78 años y residente en Charco del Pino (Granadilla de Abona, Tenerife), defiende la cocina tradicional. Con experiencia en hostelería y un premio gastronómico, Charín cultiva sus propios ingredientes y prepara platos como el potaje de coles, un emblema de la gastronomía canaria, con la esperanza de que las nuevas generaciones mantengan viva esta tradición.
La internacionalización de la sociedad canaria, impulsada por la migración y el turismo, también ha influido en la oferta de los supermercados, que ahora incluyen una amplia variedad de productos extranjeros como sushi, açaí o comida mexicana. Estos nuevos alimentos conviven con los tradicionales, creando un equilibrio entre la fidelidad a lo local y la apertura a nuevas elaboraciones.




