El Cabildo de Tenerife extiende la ecotasa al sendero de El Pijaral en Anaga

La medida busca proteger la biodiversidad y controlar el aforo en uno de los parajes naturales más solicitados de la isla.

Imagen de un sendero en el bosque de laurisilva de Anaga, Tenerife.
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Imagen de un sendero en el bosque de laurisilva de Anaga, Tenerife.

El Cabildo de Tenerife ha anunciado la próxima implementación de una ecotasa para no residentes en el sendero de El Pijaral, en el macizo de Anaga, convirtiéndolo en el quinto espacio natural de la isla con acceso regulado y de pago.

Esta iniciativa forma parte de un plan más amplio del gobierno insular para aumentar los espacios con acceso limitado, ya sea mediante permiso o ecotasa, basándose en la capacidad de aforo. En el caso de El Pijaral, conocido como el 'bosque encantado', el límite es de 100 personas al día, y actualmente ya requiere autorización gratuita, cuya infracción conlleva una multa de 600 euros.
La consejera insular de Medio Natural ha confirmado la expansión de este modelo, cuyo objetivo principal es la protección y conservación de la naturaleza de la isla, donde el 53% del territorio cuenta con alguna figura de protección. La alta demanda de este sendero, con reservas completas los 365 días del año y más de 31.000 senderistas en 2025, subraya la necesidad de estas medidas.

"El modelo funciona. Pedir una auto autorización o cobrar una ecotasa son medidas de protección y disuasión para controlar las zonas con más valor que reducen la presión."

la consejera insular de Medio Natural
Además de El Pijaral, otros cuatro enclaves en Tenerife ya aplican ecotasas: el Barranco del Infierno en Adeje, el Barranco de Masca en Buenavista del Norte, y los dos senderos que ascienden al Pico del Teide (La Rambleta y Telesforo Bravo). En Masca y el Teide, el acceso es gratuito para residentes, mientras que los no empadronados abonan 15 euros. En el Barranco del Infierno, los adultos no residentes pagan 15 euros y los residentes, 5 euros.
La masificación turística, con más de 7,5 millones de visitantes en 2025, y el aumento de actividades en la naturaleza tras la pandemia, han llevado al Cabildo a intensificar la regulación. La zona de Anaga, por su cercanía al área metropolitana, es uno de los puntos más afectados por la afluencia, generando problemas de tráfico y molestias a los residentes. Se están estudiando soluciones como un sistema de guaguas lanzadera para reducir el uso del vehículo privado.
La mayoría de las reservas y permisos para senderos, zonas de acampada (con caseta o vivac) y caravanas se gestionan a través de la plataforma Tenerife On. En 2025, se registraron más de 42.000 plazas para acampada y más de 27.000 solicitudes de caravanistas. El gobierno insular también trabaja para evitar la duplicidad de reservas y mejorar la gestión de estos espacios.