El teléfono: 150 años de historia y su llegada a Canarias

Desde su invención hasta la conexión interinsular y peninsular en 1931, el teléfono transformó la vida y el comercio en el archipiélago.

Imagen de un teléfono antiguo de disco sobre un escritorio de madera, con mapas borrosos de las Islas Canarias de fondo.
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Imagen de un teléfono antiguo de disco sobre un escritorio de madera, con mapas borrosos de las Islas Canarias de fondo.

El teléfono, invento clave del siglo XIX, llegó a las Islas Canarias en el último cuarto de esa centuria, impulsado por la burguesía comercial y la agricultura de exportación, aunque la conexión con la Península y el resto del mundo no se materializó hasta 1931.

Aunque popularmente atribuido a Alexander Graham Bell, la invención del teléfono ha sido objeto de debate, con figuras como Antonio Meucci y Elisha Gray también en la contienda. Sin embargo, fue la patente de Bell en 1876 la que prevaleció, marcando un hito con la primera llamada el 10 de marzo de 1876 a su ayudante Thomas Watson en Boston, Estados Unidos.
La llegada del teléfono a Canarias fue temprana, según destaca Rafael Pérez Jiménez, especialista en la historia de las telecomunicaciones en el archipiélago. Inicialmente, su implantación estuvo ligada a los intereses de la burguesía comercial y se concentró en las capitales de las islas más pobladas, extendiéndose posteriormente a las zonas de agricultura de exportación.
La precocidad de la telefonía en las islas se evidencia con datos como la presencia de un teléfono modelo Bell en el Instituto de Segunda Enseñanza de Canarias en La Laguna en 1879, el primer enlace telefónico en La Palma en 1883, y la instalación de la primera línea privada en Tenerife en 1888. La primera red telefónica convencional se inauguró en Las Palmas de Gran Canaria en marzo de 1891, impulsada por capital británico.
En Santa Cruz de Tenerife, la Sociedad de Teléfonos de Tenerife se constituyó en 1894, con su tendido operativo desde el 25 de mayo de 1895. A pesar de las dificultades económicas y la mala calidad del servicio, la telefonía se expandió, llegando a La Laguna en agosto de 1901 y a Santa Brígida con su primer teléfono público en 1902.
La Primera Guerra Mundial (1914-1918) supuso un freno significativo para la expansión telefónica en las islas debido al bloqueo naval y la escasez de materiales. Tras la contienda, la situación mejoró lentamente, y en 1921, el número de terminales por habitante en Canarias se equiparaba a la media nacional, aunque la calidad del servicio seguía siendo deficiente.
La llegada de la Compañía Telefónica Nacional de España (CTNE) en 1924, que obtuvo el monopolio del servicio, marcó un antes y un después. La CTNE asumió las redes existentes y, a pesar de un descenso inicial de usuarios por el estado de las líneas y el aumento de tarifas, impulsó la modernización. Un hito crucial fue la conexión interinsular y peninsular, un desafío técnico que se resolvió con el tendido de un cable submarino entre Tenerife y Gran Canaria en septiembre de 1929.
Finalmente, el 22 de enero de 1931, se puso en servicio la conexión radiotelefónica que unió a Canarias con la Península y las redes internacionales, marcando el fin del aislamiento del archipiélago en materia de telecomunicaciones y abriendo una nueva era de comunicación para sus habitantes.