Enjambre sísmico en el noroeste de Tenerife sin relación con intrusión de magma

El Instituto Geográfico Nacional ha registrado una docena de terremotos de baja magnitud en Tenerife, considerados normales para la geología local.

Imagen genérica de un sismógrafo registrando actividad sísmica.
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Imagen genérica de un sismógrafo registrando actividad sísmica.

El Instituto Geográfico Nacional ha registrado una docena de terremotos de baja magnitud en el noroeste de Tenerife en las últimas horas, sin que representen una intrusión de magma.

Estos movimientos telúricos, localizados a poca profundidad (entre 3 y 7 kilómetros), forman parte de un enjambre sísmico que los expertos consideran un comportamiento geológico habitual en la zona. Los especialistas han aclarado que estos pequeños seísmos no indican, por el momento, un proceso volcánico anómalo.

"Se trata de un episodio localizado a lo largo de la dorsal volcánica."

Luca D’Auria · Director del Área de Vigilancia Volcánica de INVOLCAN
Luca D’Auria, director del Área de Vigilancia Volcánica de INVOLCAN, explicó a Televisión Canaria que el origen de estos terremotos reside en la propia estructura de Tenerife. El peso de la isla ejerce presión sobre las rocas, provocando fracturas ocasionales que generan estos pequeños temblores. Esta fractura de materiales en profundidad explica la ocurrencia de estos movimientos sin que estén vinculados al ascenso de magma.
Este reciente episodio se suma a otros temblores registrados en el volcán de Enmedio, ubicado entre Tenerife y Gran Canaria, una zona que aparece periódicamente en los informes sísmicos del IGN. La vigilancia de estos fenómenos se mantiene constante por parte de los organismos científicos, que monitorizan la actividad sísmica del Archipiélago para detectar cualquier cambio relevante.
Además de la actividad en Tenerife, el IGN también localizó dos terremotos en La Palma el domingo 12 de abril de 2026, específicamente en Fuencaliente y Villa de Mazo. Ambos seísmos se registraron a una profundidad de 12 kilómetros y alcanzaron magnitudes de entre 1,8 y 1,9, siendo considerados movimientos leves dentro de los parámetros habituales de la vigilancia sísmica en el Archipiélago.