El suceso tuvo lugar recientemente cuando la gestante, de 40 años y con un embarazo a término, contactó con la sala de emergencias del SUC. Tras una evaluación inicial, el enfermero coordinador confirmó que el parto era inminente y que el bebé ya comenzaba a asomar, lo que llevó a la activación inmediata de una ambulancia medicalizada.
Durante el proceso, el coordinador sanitario mantuvo la comunicación telefónica, proporcionando instrucciones detalladas para el periodo expulsivo. El bebé nació a los pocos minutos, pero inicialmente no respiraba ni lloraba, lo que generó una situación crítica. El enfermero guio a la persona que acompañaba a la madre sobre cómo limpiar la vía aérea del recién nacido, realizar ventilación boca a boca e iniciar maniobras básicas de estimulación neonatal.
Gracias a estas indicaciones, el bebé reaccionó en cuestión de segundos, emitiendo un llanto fuerte. El seguimiento telefónico continuó, monitoreando la evolución del recién nacido y el estado de la madre, hasta que el equipo de soporte vital avanzado llegó al domicilio. Los sanitarios asistieron a ambos y los trasladaron a un centro hospitalario, donde ingresaron en buen estado general.




