El polémico silo de grano de Santa Cruz de Tenerife, cuya demolición ha sido licitada por el Puerto, se ha convertido recientemente en el telón de fondo para un rodaje cinematográfico. Esta actividad se produce en un momento en que diversas instituciones, como el Gobierno de Canarias, el Cabildo de Tenerife y el Ayuntamiento de Santa Cruz, junto al Colegio Oficial de Arquitectos, buscan alternativas para preservar la estructura.
La Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife ha confirmado que la autorización para la filmación se limitó estrictamente a la parcela exterior del edificio. Debido al avanzado estado de deterioro del inmueble, se prohibió de manera explícita el acceso al interior del silo para garantizar la seguridad del equipo de producción.
En la zona de rodaje deberá ocuparse únicamente la superficie imprescindible para permitir el acceso de los vehículos a través del portón, situándose dicha ocupación a la mayor distancia posible de la instalación existente.
La solicitud para el rodaje fue tramitada a principios de año por una productora cinematográfica. Las condiciones impuestas por la Autoridad Portuaria detallaban que el personal y los vehículos debían mantenerse alejados de la estructura y que la presencia en la parcela se limitaría al tiempo indispensable para la filmación, sin permitir concentraciones de personas ajenas a la actividad.
Esta situación subraya la dualidad del silo, que, a pesar de su estado ruinoso y la inminente demolición, aún posee un valor estético y simbólico que lo hace atractivo para producciones artísticas, mientras continúa el debate sobre su futuro patrimonial.




