Este proyecto internacional, en el que también participan expertos de Brasil, Marruecos, España, Panamá, Reino Unido, Sudáfrica, Francia, Estados Unidos y Colombia, da un paso más allá de la clasificación de residuos plásticos marinos para ofrecer índices y medidores objetivos. La herramienta permite analizar la basura plástica de las playas incorporando variables que los recuentos habituales no muestran, como la diversidad de productos y marcas, la presencia de determinadas empresas, las características funcionales de los residuos, su procedencia geográfica o su peligrosidad.
TIPLI genera una especie de 'código de barras' de la contaminación, identificando y trazando los residuos hasta sus productores. Esto puede emplearse para mejorar la gestión de residuos y adoptar medidas de prevención más específicas, involucrando también a los fabricantes. La herramienta ha sido probada en diferentes puntos, incluyendo la Bahía de Formas, en la costa sureste de Gran Canaria, donde se constató una notable diversidad de productos y marcas, con la mayoría de restos procedentes de España, reflejando el patrón de consumo insular.
La investigación, liderada por el profesor Nelson Rangel Buitrago, ha contado con la participación de los investigadores de la ULPGC Leví García Romero y Carolina Peña Alonso, adscritos al Grupo de Geografía, Medio Ambiente y Tecnologías de la Información Geográfica (GEOTIGMA) del Instituto de Oceanografía y Cambio Global (IOCAG). Leví García destacó que "durante décadas hemos contado cuánta basura hay en las playas, pero ahora podemos empezar a leer qué historia cuenta esa basura: qué productos la forman, qué marcas aparecen y qué empresas están detrás".
El estudio ha sido publicado por la revista internacional Marine Pollution Bulletin, especializada en contaminación marina y reconocida en los ámbitos de las ciencias ambientales, oceanografía y biología marina.




