Las Franjas Marinas de Teno-Rasca (Tenerife) y Mogán (Gran Canaria), reconocidas por su excepcional riqueza ecológica, están funcionando como zonas de acumulación de residuos marinos. Así lo concluye un estudio realizado por investigadores del Instituto Universitario de Acuicultura Sostenible y Ecosistemas Marinos (ECOAQUA) de la ULPGC, en colaboración con la Asociación ADS Biodiversidad.
El análisis de residuos marinos flotantes, macrobasuras y microplásticos en estas dos reservas ha determinado que Teno-Rasca presenta concentraciones significativamente más altas de microplásticos y pequeños residuos flotantes que Mogán, aunque esta última zona también registra una importante presencia de desechos. Los investigadores observaron que estas acumulaciones aumentan en septiembre y octubre, coincidiendo con el periodo de "Las Calmas", caracterizado por vientos flojos o ausencia de ellos, lo que favorece el estancamiento de los residuos.
El estudio también ha evidenciado una relación directa entre la presencia de residuos grandes y pequeños, sugiriendo que ambos son concentrados por los mismos procesos de transporte y acumulación. Más del 90% de los residuos analizados eran plásticos, principalmente polietileno y polipropileno.
Esta investigación proporciona información crucial para identificar zonas prioritarias de aglomeración de residuos y evaluar la vulnerabilidad de los ecosistemas. La investigadora Alicia Herrera destacó la importancia de determinar estas zonas y periodos de mayor acumulación, ya que "pone de manifiesto los momentos críticos donde los organismos marinos están más expuestos a las basuras y nos permite mitigar estos efectos, por ejemplo realizando campañas de limpieza o de rescate de tortugas en esas zonas y períodos concretos".
La Franja Marina de Teno-Rasca es Zona de Especial Conservación desde 2011 y alberga unas 358 especies de peces, además de poblaciones de cetáceos y tortugas. La Franja Marina de Mogán, también ZEC desde la misma fecha, destaca por su diversidad de macroinvertebrados, caballitos de mar, viejas y salemas, y es punto de alimentación para cetáceos y tortugas.
Los resultados de este trabajo han sido publicados en la revista Regional Studies in Marine Science y están firmados por Alicia Herrera, Alejandro Usategui, Ana Liria Loza, Borja Aguiar, May Gómez, Rodrigo Almeda, Alberto Navarro, Marta Sampalo y Verónica González. La investigación ha contado con fondos del proyecto OceanLit.




