El Pleno del Cabildo de Lanzarote y La Graciosa aprobó este jueves el cambio de denominación del hasta ahora conocido como Complejo Ambiental de Zonzamas, que pasará a llamarse Complejo Ambiental Insular de Residuos. El cambio responde a la necesidad de diferenciar esta infraestructura del yacimiento arqueológico de Zonzamas, situado en el mismo entorno, evitando así posibles confusiones. La nueva denominación identifica de manera más precisa la naturaleza, la función y el ámbito territorial de unas instalaciones que constituyen el principal centro para el tratamiento de los residuos generados en Lanzarote y La Graciosa.
El consejero de Residuos del Cabildo, Domingo Cejas, valoró el respaldo unánime de la Corporación a este acuerdo. "Con esta nueva denominación dotamos a una infraestructura esencial para nuestras islas de un nombre que refleja su verdadera dimensión y el servicio que presta al conjunto de Lanzarote y La Graciosa, al tiempo que evitamos confusiones con un espacio de nuestro patrimonio arqueológico como es el yacimiento de Zonzamas", señaló.
Cejas destacó la transformación de las instalaciones a lo largo de las últimas décadas. "El complejo ha evolucionado considerablemente desde sus orígenes, incorporando nuevas infraestructuras y procesos de tratamiento para dar respuesta a las necesidades de gestión de residuos y a las exigencias medioambientales. Su nueva denominación refleja esa realidad y su carácter insular", manifestó el consejero.
La propuesta de cambio de nombre fue estudiada previamente en la Comisión Plenaria del Área de Residuos, celebrada el 25 de febrero de 2026, donde recibió también el respaldo unánime de sus miembros antes de elevarse al Pleno para su aprobación definitiva.
La historia de esta infraestructura se remonta a 1976, año en el que el Cabildo elaboró el proyecto del antiguo vertedero, concebido como una instalación de eliminación de residuos de ámbito insular para centralizar la gestión y evitar vertederos incontrolados. A mediados de 2002, la puesta en funcionamiento de la planta de clasificación supuso una transformación significativa, pasando de vertedero a Complejo Ambiental. Posteriormente, se incorporaron distintas infraestructuras y tratamientos, como una nueva planta de compostaje (cuyas obras comenzaron en 2026) para tratar hasta 4.375 toneladas anuales de materia orgánica y restos vegetales, además de inversiones para la modernización de infraestructuras, viales y sistemas de protección contra incendios.




