La escritura cruzada, también conocida como 'cross-writing', consistía en llenar una página con tinta en la dirección habitual, girar el folio 90 grados y continuar escribiendo sobre el texto anterior, entre las líneas ya trazadas. Esta técnica permitía incluir más contenido sin añadir hojas adicionales, una práctica motivada por el coste del papel y del envío postal a principios del siglo XX.
La carta, conservada en el Centro de Documentación de Canarias y América (CEDOCAM) dentro del Fondo Estévanez, es un ejemplo de la comunicación de la época. Patricio Estévanez, fundador del Diario de Tenerife y presidente de la Asociación de Periodistas, mantenía una extensa red de contactos culturales, políticos y personales.
Esta práctica, especialmente frecuente durante el siglo XIX, fue decayendo a medida que las condiciones económicas y postales cambiaron. La carta de 1904 representa uno de los últimos momentos de esta tradición epistolar, añadiendo un valor histórico y humano a la correspondencia.
Leer y transcribir estas cartas exige un esfuerzo considerable, similar a separar dos conversaciones simultáneas. La digitalización de alta resolución y la lectura selectiva son necesarias, pero la complejidad de la transcripción forma parte de su atractivo, reflejando la decisión material del remitente y su deseo de comunicar al máximo.
Las cartas del Fondo Estévanez ofrecen una visión de la vida cultural, política y humana de Canarias entre finales del siglo XIX y principios del XX. Una carta cruzada, en particular, invita a imaginar al remitente calculando el espacio y convirtiendo una sola hoja en un ejercicio de escritura superpuesta, un reflejo de una época donde la correspondencia era valiosa por su densidad y no solo por su velocidad.




