La tensión en la gestión del Parque Nacional del Teide ha escalado con el anuncio de dos importantes colectivos conservacionistas, la Asociación para la Conservación de la Biodiversidad Canaria (ACBC) y la Asociación Tinerfeña de Amigos de la Naturaleza (ATAN), de no asistir al acto de transferencia de competencias. Este evento, programado para el 7 de mayo en Cañada Blanca, simboliza el rechazo de estas organizaciones a la política ambiental del Cabildo de Tenerife.
Los conservacionistas critican duramente el nuevo Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG), impulsado por la corporación insular, argumentando que "invierte los objetivos del Parque". Según su visión, el plan prioriza los usos recreativos y turísticos, poniendo en riesgo la integridad de la biodiversidad y la geología del parque.
“"El Patronato debería servir para debatir y consensuar medidas en beneficio del Parque, pero nos sentimos ignorados."
Una de las principales preocupaciones de ACBC y ATAN radica en la masificación del parque, la disminución del personal, la autorización de nuevas actividades antes restringidas y la falta de un sistema de transporte público eficiente para acceder a las cumbres. Consideran que los indicadores de "salud" del Teide son alarmantes desde que la gestión pasó a manos del Gobierno de Canarias y el Cabildo en 2007.
El malestar se extiende al funcionamiento del Patronato del Parque, donde los ecologistas afirman sentirse "convidados de piedra" y denuncian que sus argumentos técnicos contra el PRUG no han sido atendidos por el Cabildo. Esta ausencia en el acto del 7 de mayo subraya la profunda división entre el sector científico-conservacionista y la administración insular, en un momento crucial para el Teide ante los desafíos del cambio climático y la presión humana.




