Los sistemas de vigilancia del Instituto Geográfico Nacional (IGN) han detectado un repunte en la actividad sísmica bajo Tenerife. Desde la noche del 3 de abril, se han registrado al menos 131 eventos sísmicos de naturaleza híbrida, una señal común en áreas volcánicas activas. Estos movimientos, de muy baja energía, no han tenido impacto alguno en la población.
Los datos preliminares del organismo, encargado de la vigilancia volcánica en España, indican que el primer evento ocurrió el 3 de abril a las 22:47 horas. Desde entonces, la actividad ha sido intermitente al oeste de Las Cañadas del Teide. De los 131 eventos detectados automáticamente, 31 han sido localizados manualmente por los técnicos del IGN.
Los terremotos registrados presentan magnitudes muy bajas, oscilando entre 0,4 y 1,6 mbLg, y se localizan a profundidades de entre 5 y 18 kilómetros bajo el nivel del mar. Estos valores son consistentes con los observados en las últimas semanas y, hasta el momento, ninguno de estos movimientos ha sido percibido por los habitantes de la isla.
La isla cuenta con más de 100 estaciones de vigilancia volcánica, entre sensores sísmicos, sistemas de deformación del terreno y puntos de control geoquímico. Esta red permite monitorizar en tiempo real cualquier cambio o anomalía que pudiera indicar una evolución del sistema volcánico.
A pesar del incremento en los registros sísmicos, el IGN ha enfatizado que este tipo de actividad no sugiere un aumento del riesgo de erupción a corto o medio plazo en Tenerife. Los expertos explican que estos eventos sísmicos híbridos, acompañados de señales de baja frecuencia y corta duración (conocidas como señales de largo periodo o LP), son típicos en sistemas volcánicos activos.
El Instituto Geográfico Nacional ha advertido que, debido a la baja amplitud de las señales, los datos actuales son provisionales. A medida que se realice un análisis más detallado, el número total de eventos detectados podría ajustarse y se publicarán rangos de magnitud más precisos. Los científicos mantienen un seguimiento continuo del subsuelo de Tenerife, considerado uno de los territorios volcánicos más vigilados de Europa.




