Desde primeras horas de la madrugada, la prensa se congregó en el puerto de Granadilla, anticipando la llegada del crucero. La situación había sido objeto de debate, con las autoridades locales inicialmente negando el fondeo del buque en aguas tinerfeñas.
La llegada del MV Hondius se produce en un contexto de preocupación, ya que se había reportado un brote de hantavirus a bordo. Esta circunstancia ha motivado la presencia de ministros y otras autoridades en el puerto, supervisando de cerca el operativo de desembarco y las medidas sanitarias.
A pesar de la negativa inicial de las autoridades autonómicas, una resolución superior permitió finalmente el atraque del buque. Los pasajeros esperan ahora poder desembarcar y, en muchos casos, ser repatriados a sus países de origen, poniendo fin a una travesía marcada por la incertidumbre.




