El Gobierno de Canarias ha expresado su preocupación por la falta de información y un protocolo claro por parte del Estado respecto al crucero 'MV Hondius', que transporta pasajeros con riesgo de hantavirus. Un portavoz del ejecutivo canario lamentó la ausencia de documentación oficial que justifique la decisión de trasladar la embarcación a las islas, a pesar de las reiteradas solicitudes de informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
“"Cuando nos referimos a información, nos referíamos a documentación."
La situación ha generado momentos de gran tensión, como la recepción de una comunicación ministerial a altas horas de la noche alertando sobre el despegue de un avión con un paciente grave desde Cabo Verde. El ejecutivo regional ha insistido en la necesidad de un informe y un protocolo detallado, exigiendo que el barco fondee en lugar de atracar para minimizar el contacto con la isla. Aunque la coordinación ha mejorado, se sigue a la espera del protocolo definitivo del Ministerio de Sanidad.
El operativo de desembarco y repatriación de los pasajeros, de 23 nacionalidades, se prevé complejo. El objetivo es que nadie abandone el buque hasta que no esté garantizado su traslado a sus países de destino. Ya se han confirmado tres vuelos para el domingo con destino a Gran Bretaña, España y Estados Unidos. El Gobierno de Canarias ha ofrecido su experiencia jurídica del confinamiento del hotel H10 para colaborar en la gestión.
Una de las revelaciones más críticas es la limitada capacidad hospitalaria de Canarias para casos de enfermedades infecciosas de alto riesgo. Un portavoz del ejecutivo canario explicó que la unidad de máximo aislamiento del Hospital de La Candelaria, la UATAM, dispone de una única cama. Esta cifra se alinea con la escasez a nivel nacional, donde se estima que hay solo doce camas de este tipo en toda España, según confirmó un responsable del Servicio Canario de la Salud.
“"Canarias tiene una, pero es que hay 12 en toda España."
El portavoz del ejecutivo canario ha cuestionado la lógica de la decisión del Gobierno central, argumentando que Cabo Verde, a pesar de sus limitaciones médicas, sí tenía la capacidad logística para repatriar a los pasajeros, como ya se hizo con los casos más graves. Ha subrayado que la responsabilidad de cualquier incidente durante el traslado recae en quien tomó la decisión de desviar el crucero a las islas.




