El archipiélago canario ha contabilizado 85 fallecimientos relacionados con las altas temperaturas durante los dos últimos meses. De estas, 44 se produjeron en la provincia de Las Palmas y 41 en la de Santa Cruz de Tenerife. El sistema MoMo, dependiente del Instituto de Salud Carlos III, estima que esta mortalidad por calor ha aumentado un 67% en comparación con el mismo periodo de 2025, cuando se registraron 51 muertes.
El mes de agosto ha sido particularmente peligroso, con un total de 75 muertes atribuidas al calor en Canarias. En julio, otras diez personas fallecieron como consecuencia de las temperaturas extremas. El panel de monitorización indica que hubo una muerte diaria por canícula entre el 8 y el 19 de julio, excepto los días 15 y 16.
Las altas temperaturas se mantuvieron en valores tolerables hasta el 31 de julio, pero desde entonces, el sistema MoMo ha registrado al menos una muerte diaria. El 9 de agosto fue la jornada más crítica, con un estimado de nueve fallecimientos en el archipiélago. Agosto de este año se perfila como uno de los más peligrosos en los últimos años, superando las 22 muertes de agosto de 2025 y las 23 de 2024.
El informe detalla que más de la mitad de las 85 muertes corresponden a personas mayores de 85 años (44 casos). Otras 19 víctimas tenían entre 75 y 84 años. También se registraron fallecimientos en grupos de edad más jóvenes, incluyendo cinco personas de 45 a 64 años y dos de 15 a 44 años. Un bebé falleció por golpe de calor en Fuerteventura el pasado 4 de agosto.
El impacto del calor ha sido más lesivo entre las mujeres canarias, con 51 decesos frente a los 34 registrados en varones. El calor agrava enfermedades previas, siendo la causa indirecta principal de la mayoría de las muertes, especialmente en personas mayores, aunque también puede causar golpes de calor directos y fulminantes.
En el conjunto del Estado, las olas de calor han provocado 3.151 muertes vinculadas al calor desde el mes pasado, casi mil más que en el mismo periodo de 2025.




