El tesoro flamenco oculto en Canarias: Más de 300 obras de arte redescubiertas

Un patrimonio artístico de Flandes, clave para entender los orígenes del archipiélago, gana reconocimiento tras décadas de escasa valoración.

Primer plano de una pintura renacentista flamenca con figuras religiosas y detalles intrincados, en el interior de una iglesia histórica de Canarias.
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Primer plano de una pintura renacentista flamenca con figuras religiosas y detalles intrincados, en el interior de una iglesia histórica de Canarias.

Un valioso conjunto de más de 300 obras de arte flamenco, llegadas a Canarias entre los siglos XV y XVII, está recibiendo un mayor reconocimiento institucional y social.

El arte flamenco, originario de la región de Flandes (actual Bélgica), que reside en diversas islas del archipiélago, está ganando visibilidad y aprecio. Según Tomás Van de Walle, presidente de la Fundación Canaria de Arte Flamenco, este patrimonio es fundamental para comprender los inicios artísticos de Canarias.
Las rutas comerciales, especialmente las vinculadas al azúcar, facilitaron la llegada de estas obras flamencas a Canarias en los primeros años tras la conquista castellana. Antes de que Sevilla se consolidara como principal exportador artístico a las islas, los intercambios con Flandes fueron cruciales para la introducción de pinturas, esculturas y otras manifestaciones artísticas.
Van de Walle estima que entre La Palma, Tenerife y Gran Canaria se conservan más de 300 obras de origen flamenco. Esta cifra podría incrementarse con futuras investigaciones en colecciones privadas de antiguas familias de comerciantes y propietarios de ingenios azucareros.
Gran parte de estas piezas se encuentran en templos religiosos. Destacan dos trípticos atribuidos a Joos Van Cleve: uno dedicado a la Virgen de Las Nieves, que se halla en Agaete, y otro, La adoración de los pastores, ubicado en la parroquia de San Juan Bautista de Telde.
El antiguo convento de San Francisco de Santa Cruz de La Palma alberga uno de los conjuntos patrimoniales más significativos, reflejo de la importancia económica de la isla en las rutas atlánticas de finales del siglo XV y principios del XVI.
Estas obras fueron frecuentemente encargadas por comerciantes y élites locales para iglesias y conventos, sirviendo como muestra de prestigio y mecenazgo religioso, según explicó Van de Walle.
El presidente de la fundación también resaltó la mejora en la conservación de este patrimonio en las últimas décadas. Señaló que hasta mediados del siglo XX, muchas obras permanecían sin catalogar o atribuir correctamente, con un conocimiento limitado sobre ellas.
El trabajo conjunto de cabildos, el Gobierno de Canarias y las diócesis ha sido vital para la restauración, estudio y puesta en valor de este legado, que enriquece la comprensión de la formación cultural canaria en sus primeros siglos.
La influencia fue mutua: elementos canarios aparecen en obras flamencas, como el drago en El Jardín de las Delicias de El Bosco, interpretado como símbolo de sabiduría.
Para profundizar en estas conexiones, la Fundación Canaria de Arte Flamenco ha organizado unas jornadas en Santa Brígida, en colaboración con el ayuntamiento local y el Cabildo de Gran Canaria, reuniendo a especialistas para analizar la relevancia del arte flamenco en la historia de las islas.