La entidad Cáritas Diocesana de Canarias ha presentado su memoria institucional de 2025, revelando que la pobreza en las islas se intensifica debido a un reparto desigual de la riqueza. A pesar de los indicadores económicos positivos, la exclusión social afecta a más de medio millón de personas, un fenómeno estructural que el sistema no ha logrado abordar adecuadamente, según advirtió el obispo de Canarias, José Mazuelos.
En Las Palmas, Cáritas atendió a 21.372 personas en 2025, un 2% más que el año anterior. Sorprendentemente, el 46% de quienes solicitaron ayuda lo hicieron por primera vez, evidenciando una creciente vulnerabilidad.
La secretaria general de Cáritas en Las Palmas, Caya Suárez, destacó la vivienda como el principal motor de la desigualdad. Los precios del alquiler y la compra superan ampliamente los salarios medios, llevando a una de cada tres personas a la exclusión residencial. En la última década, el precio de la vivienda ha subido más de un 75%, mientras que los salarios apenas han crecido un 20%.
Suárez describió un panorama de "prácticas abusivas" normalizadas en el mercado de la vivienda, como alquileres de infraviviendas, hacinamiento, alquiler de camas por turnos o viviendas sin servicios básicos ni contrato.
Otro factor crucial es la precarización del empleo. "Es sorprendente que, en una economía en crecimiento, el empleo sea el segundo factor que genera mayor exclusión social", señaló Suárez. El 21% de las personas atendidas por Cáritas tienen empleos precarios o trabajan en la economía sumergida, lo que les impide cubrir las necesidades básicas.
Los perfiles más vulnerables son mujeres (61% de las atendidas), muchas con menores a cargo, y migrantes (54%). La pobreza infantil es especialmente preocupante, afectando al 42% de las familias asistidas y al 40% de los niños, niñas y adolescentes de Canarias, según datos de la Diputación del Común.
El director de Cáritas, Gonzalo Marrero, calificó la pobreza en Canarias como "estructural, crónica y hereditaria". Ante esta situación, el obispo José Mazuelos instó a las administraciones a dejar de lado la "polarización" y a trabajar en soluciones concretas para la vivienda y la inflación, criticando un "neocapitalismo salvaje".




