Desde octubre de 2025, los fuertes temporales, especialmente la tormenta Therese, han modificado la fisonomía de La Cícer. Esta situación ha provocado una significativa pérdida de arena seca y el inusual afloramiento de piedras y callaos, que se han acumulado en gran medida en este espacio playero.
La continuidad de estos fenómenos meteorológicos ha generado escarpes de hasta 1,5 metros y la aparición de olas reflectivas, debido al choque del mar contra el material grueso acumulado. Estas condiciones dificultan considerablemente el baño y la práctica del surf en la zona.
“"Somos plenamente conscientes del trastorno que esta situación natural está causando tanto a los bañistas como a las escuelas de surfing, que ven comprometida su actividad diaria y su futuro inmediato."
Ante esta problemática, se han enviado escritos oficiales a la Dirección General de Costas del Gobierno de Canarias y a la Demarcación de Costas del Estado. En estos documentos se solicita una visita técnica urgente y una reunión interinstitucional para evaluar y decidir las actuaciones necesarias que permitan la recuperación del perfil de la playa de cara a la temporada estival.
Adicionalmente, la concejalía de Ciudad de Mar colabora con la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) en el marco del convenio 'Investiga en Las Canteras', con el objetivo de determinar el estado actual de los fondos marinos.




