Durante una comisión municipal, el responsable de Seguridad ha aclarado que la dimisión presentada por la actual jefa del cuerpo aún no se ha hecho efectiva. Esta situación permite al consistorio planificar un relevo que ponga fin a la inestabilidad jurídica que ha afectado a la cúpula policial durante más de una década.
El objetivo del gobierno local es aprovechar este periodo de transición para clarificar la estructura de mando, marcada por diversos contenciosos judiciales que han condicionado la gestión del cuerpo. Según las autoridades, la prioridad es ordenar la jefatura antes de afrontar nuevos nombramientos, cumpliendo con los principios de mérito y capacidad establecidos en la normativa autonómica.
La oposición municipal ha mostrado su preocupación por cómo afectará este proceso a la organización de los dispositivos de seguridad necesarios para eventos próximos en la ciudad. Por su parte, el equipo de gobierno ha garantizado que los servicios operativos funcionarán con normalidad, minimizando cualquier impacto en la ciudadanía.




