El IES Pérez Galdós, situado en Las Palmas de Gran Canaria, conserva en su museo un esqueleto humano que, más allá de las leyendas que lo rodean, tiene un origen como material didáctico. Los restos llegaron al centro educativo entre 1900 y 1936, facilitados por el Ministerio de Instrucción Pública, y se utilizaban para la enseñanza de la biología y la anatomía.
Con el paso del tiempo, surgieron diversas teorías sobre el origen de los huesos, incluyendo la especulación de que pertenecieron a una monja. Sin embargo, un grupo de estudiantes de bachillerato llevó a cabo una investigación publicada en 2024, utilizando métodos científicos, para desmentir estos rumores y determinar el sexo y la edad del individuo.
El director del centro, Vicente Ramírez Domínguez, explica que el esqueleto, a pesar de haber perdido algunas partes como una mano, dientes y costillas, se conserva con "garantía de conservación y respeto". La investigación estudiantil determinó que los restos pertenecieron a un hombre de entre 30 y 50 años, resultados corroborados por el Museo Canario.
Inicialmente concebido como material didáctico, el esqueleto pasó a formar parte del laboratorio de biología en los años 80, cuando se empezaron a distribuir modelos artificiales. Finalmente, se integró en el museo del instituto, contextualizado junto a otros recursos anatómicos. El centro busca realizar estudios genéticos y de paleopatología para conocer más detalles sobre su historia y la causa de su muerte.
El profesor José Esteban Martín Culebras señala que no existen documentos específicos sobre la adquisición del esqueleto, pero asegura que su obtención en esa época no pudo ser resultado de expolio o profanación, ya que la legislación no lo permitía y muchos cuerpos eran donados a la ciencia. Institutos Históricos como el IES Cabrera Pinto en La Laguna o el San Isidro en Madrid poseen ejemplares similares.
El debate sobre la exhibición de restos humanos está abierto, pero el centro defiende la conservación de su patrimonio, gestionándolo con respeto y contextualizándolo adecuadamente, tal como afirma Ramírez.




