La diferencia en la evolución de los precios responde, según los datos del Instituto Nacional de Estadística, a las distintas estrategias fiscales aplicadas. Mientras que el Gobierno central implementó una reducción del IVA, el Ejecutivo regional optó por una rebaja del IGIC que, en la práctica, ha tenido un impacto mínimo en el precio final por litro para los consumidores isleños.
Representantes del sector empresarial han calificado las medidas autonómicas como ineficaces para frenar la escalada de costes. Existe una preocupación creciente sobre el efecto de segunda vuelta, advirtiendo que el encarecimiento del transporte terminará trasladándose a la cesta de la compra y a los costes operativos de las empresas en las islas.
La situación se ve agravada por la condición de región ultraperiférica del archipiélago. La dependencia de los mercados exteriores y la fragmentación del territorio hacen que cualquier fluctuación en los costes logísticos tenga una repercusión directa y más severa en la economía local en comparación con la península.




