El hallazgo se produjo el pasado 4 de mayo durante un control rutinario de paquetería en la prisión grancanaria. La intervención fue posible gracias a la Unidad de Guías Caninos de Canarias, cuyos perros especialistas, Harry y Alma, alertaron sobre un envío postal sospechoso.
Tras la señal de los canes, los agentes procedieron a un análisis exhaustivo del paquete. Un examen mediante escáner reveló anomalías estructurales en las prendas. Al inspeccionar las costuras de las toallas, los investigadores descubrieron que estas servían de escondite para la droga, dificultando su detección a simple vista.
La Jefatura Superior de Policía de Canarias confirmó la incautación de 18,30 gramos de cocaína y 5,27 gramos de heroína. Esta acción forma parte de los planes preventivos de seguridad para evitar la entrada de estupefacientes en las cárceles del archipiélago, reforzando la vigilancia sobre los envíos de familiares y allegados.
La Policía Nacional mantiene estos controles de forma periódica en las zonas de paquetería y accesos a los centros penitenciarios. La coordinación con Instituciones Penitenciarias es crucial para localizar estas sustancias antes de que lleguen al interior de las celdas, garantizando la seguridad de trabajadores y reclusos en Canarias.




