Vecinos de Jinámar Fase III denuncian falta de servicios y atención municipal

Residentes reclaman mejoras urgentes en poda, alumbrado, limpieza y accesibilidad en esta zona de Las Palmas de Gran Canaria.

Imagen de una calle en Jinámar con vegetación descuidada que tapa señales y dificulta el acceso a las paradas de autobús.
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Imagen de una calle en Jinámar con vegetación descuidada que tapa señales y dificulta el acceso a las paradas de autobús.

Vecinos de la Fase III de Jinámar, en Las Palmas de Gran Canaria, expresan su frustración por la falta de atención municipal a sus demandas de mejoras en servicios básicos.

La ausencia de nombres en las calles de la Fase III de Jinámar se ha convertido en un símbolo de la desatención que, según los residentes, sufren por parte de los responsables municipales. Fernando Sosa, vecino de la zona, explica que, a pesar de que algunas calles tienen nombres asignados en el Ayuntamiento desde hace cuatro años, la urbanización, que agrupa a unos 4.000 habitantes en 17 bloques, sigue identificándose genéricamente como 'Fase III de Jinámar'. Esta circunstancia genera problemas tan básicos como la recepción de correo, provocando confusión y errores en las entregas.
Sosa señala que esta falta de denominación es solo una de las múltiples carencias en servicios y mantenimiento que afectan al barrio. Desde 2019, los residentes han presentado escritos y fotografías vía electrónica reclamando servicios mínimos, pero aseguran que no obtienen respuesta. Critican la ineficacia de la firma digital y de la aplicación 'LPA Avisa' del Consistorio para comunicar incidencias.
La falta de poda es otro de los puntos denunciados. Las ramas de los árboles rozan los coches aparcados y ocultan señales de tráfico y semáforos, especialmente en la rambla Gelu Barbu, la arteria principal. Además, la zona presenta hasta cinco modelos distintos de paradas de guaguas en apenas 800 metros, ninguna en condiciones óptimas y con escasa visibilidad para conductores y usuarios. En al menos tres de estas paradas, la vegetación dificulta el acceso, obligando a personas con movilidad reducida a caminar tramos adicionales.
La escasa limpieza y la falta de contenedores adecuados para la separación de residuos agravan la sensación de abandono. Los depósitos existentes necesitan renovación y su ubicación, a menudo alejada de las zonas de paso, no fomenta la colaboración ciudadana. La barandilla del aparcamiento construido hace 13 años presenta un estado peligroso por falta de mantenimiento, con hierros agujereados que suponen un riesgo para los menores.
El alumbrado público es otro déficit importante. Un poste de luz con dos focos en la zona de la petanca, detrás de los edificios, no ilumina adecuadamente por la noche, lo que condiciona la seguridad y el uso de espacios públicos como el parque de La Condesa. Los vecinos también han solicitado la instalación de aparatos biosaludables en la zona peatonal paralela a la avenida Gelu Barbu.
A pesar de que los residentes pagan el IBI y otros recibos, sienten que el Consistorio ha olvidado sus necesidades. Señalan la notable diferencia de servicios y atención entre la parte de Jinámar que pertenece a Las Palmas de Gran Canaria y la que depende del Ayuntamiento de Telde, que perciben como mejor atendida.