La actuación, llevada a cabo entre las calles Cerezos y Estufa, ha permitido rehabilitar un colector de 300 milímetros de diámetro que presentaba filtraciones en sus uniones. La intervención se realizó desde el interior de la tubería, evitando así la apertura de zanjas y minimizando las afecciones al tráfico y al entorno urbano.
Esta tecnología permite recuperar conducciones existentes sin necesidad de sustitución convencional, resultando en actuaciones más rápidas y con menor impacto en el espacio público y la actividad cotidiana de los barrios. La obra se enmarca en la estrategia municipal de conservación de infraestructuras.
El uso de sistemas de rehabilitación sin zanja se está incorporando en distintos puntos del municipio, especialmente en zonas donde las excavaciones tradicionales podrían generar mayores molestias a la circulación, residentes y comercios.




