Uno de cada tres conductores habituales en España (un 34%) reconoce haber conducido bajo los efectos de medicamentos que pueden afectar a la capacidad al volante. Esta realidad, que podría estar relacionada con entre el 5% y el 10% de los siniestros de tráfico, sigue siendo un riesgo poco visible para gran parte de la población y está fuera del radar preventivo de muchos conductores.
El estudio ‘Fármacos y Conducción’, elaborado por Fundación Mapfre y Fundación Bidafarma con la colaboración de la Dirección General de Tráfico (DGT) y el Consejo General de Colegios Farmacéuticos, busca concienciar sobre los riesgos asociados a la medicación y la conducción. Según Eva Arranz, médico de Fundación Mapfre, la asociación de los medicamentos con la mejora de la salud puede reducir la percepción del riesgo, especialmente en el caso de productos sin receta o naturales. Muchos conductores creen poder compensar los efectos de la medicación, lo que genera una falsa sensación de control.
A pesar de que el 83% de los conductores considera que los medicamentos pueden representar un riesgo alto para la conducción, puntuando este peligro con un 6,9 sobre 9, solo el 26% afirma extremar las precauciones cuando toma medicación. Situaciones como la lluvia (72%), la conducción nocturna (60%) o el cansancio (53%) generan mucha mayor alerta.
El informe también señala que el 61% de los conductores medicados declara que su medicación no afecta o afecta poco a su capacidad de conducción, una percepción que aumenta al 73% entre quienes deciden conducir bajo sus efectos. Sin embargo, la mitad (49%) de estos conductores reconoce haber experimentado síntomas como somnolencia, fatiga o disminución de reflejos. La respuesta más común ante estos síntomas es adaptar la conducción, reduciendo la velocidad o extremando precauciones, en lugar de dejar de conducir.
Los expertos alertan de que, si bien se identifican los riesgos de ansiolíticos, somníferos o antidepresivos, se tienden a infravalorar los efectos de otros medicamentos de uso frecuente como antigripales, antitusivos, antihistamínicos, relajantes musculares o productos naturales. La polimedicación y el consumo de medicamentos sin receta, a menudo combinados con alcohol u otras sustancias, incrementan el riesgo debido a posibles efectos acumulativos e interacciones.
El perfil del conductor que conduce bajo efectos de fármacos tiene una media de 50 años, utiliza el coche para gestiones diarias (73%) y cuenta con una mayor antigüedad al volante (64% con más de 20 años de carné).




