La propietaria del emblemático establecimiento, Elena Parrilla, ha señalado que el negocio permaneció cerrado temporalmente la mañana del 17 de junio debido a la atención mediática generada por informaciones sobre supuestas irregularidades en sus permisos.
Según la versión del negocio, no existe hasta la fecha ninguna resolución formal por parte del Ayuntamiento capitalino que exija la suspensión de la actividad. Por este motivo, el local reanudó su funcionamiento normal durante la tarde del mismo día.
La controversia surgió tras la difusión de noticias en medios locales que sugerían posibles incumplimientos administrativos, alegaciones que la propietaria refuta, manteniendo que el establecimiento opera mientras no haya una orden de clausura definitiva.
La actividad observada en el interior del local durante el lunes refuerza la postura de la dulcería de que no existe una orden vigente de cierre o paralización.
Elena Parrilla ha defendido el valor patrimonial y sentimental del comercio, calificándolo como un negocio histórico de la ciudad que, en su opinión, merece un trato diferenciado y medidas de protección para asegurar su continuidad.
Asimismo, ha reclamado que se considere la singularidad de los comercios tradicionales dentro del entramado urbano, especialmente aquellos con décadas de trayectoria.




