El puesto de vigilancia de Pico de la Gorra, obsoleto ante la eficacia ciudadana

El director insular de Emergencias de Gran Canaria defiende la modernización de la vigilancia forestal, priorizando cámaras y avisos ciudadanos sobre las torres.

Imagen genérica de un incendio forestal en una ladera de Gran Canaria.
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Imagen genérica de un incendio forestal en una ladera de Gran Canaria.

El puesto de vigilancia de Pico de la Gorra, en San Mateo, detectó el reciente incendio en Telde, pero su rol es cada vez menor frente a la eficacia de las cámaras y las llamadas ciudadanas.

Un incendio con siete focos distintos en las medianías de Telde, Gran Canaria, fue estabilizado en menos de tres horas por un dispositivo de 50 operarios. El fuego, que afectó entre ocho y diez hectáreas, también provocó un corte de suministro eléctrico para 72 clientes de Endesa y dañó dos centros de transformación.
El aviso inicial provino del puesto de vigilancia de Pico de la Gorra a las 17:12 horas, antes que otras cámaras y que un vecino que alertó al Cecoes 112 minutos después. La rápida detección permitió movilizar un amplio dispositivo con medios aéreos y terrestres.
Federico Grillo, director insular de Emergencias de Gran Canaria, impulsa la sustitución progresiva de las torres de vigilancia por un sistema de cámaras, avisos ciudadanos y refuerzo de brigadas forestales. Según Grillo, la estadística desde 2015 muestra que solo ocho de unos 360 incendios fueron avisados desde las torres, mientras que la mayoría llegan por llamadas de la población, especialmente en zonas de interfaz urbano-forestal.
El personal de los puestos de vigilancia se reubica en brigadas, optimizando recursos sin reducir la plantilla total. Actualmente, tres puestos físicos permanecen operativos: Pico de la Gorra, Alsándara y Montaña El Pleito. El resto han sido sustituidos por unas 40 cámaras integradas en el Sistema Integral de Vigilancia Forestal (SIVF).
Grillo explica que se mantienen los puestos en zonas aisladas con menor población y cobertura, como Alsándara y El Pleito. El puesto de Pico de la Gorra, que vigila una zona habitada, se mantendrá hasta que se complete el movimiento de personal, ya que la detección ciudadana es casi inmediata.
Los puestos retirados se mantienen para misiones secundarias o de monitorización. Grillo destaca las ventajas operativas de las nuevas tecnologías, como las cámaras térmicas, que complementan la vigilancia humana, aunque ambas tienen puntos ciegos.
El Cabildo dispone de unas 40 cámaras, varias térmicas, que detectan focos de calor a kilómetros. La prevención se enfoca también en la defensa de viviendas y la colaboración ciudadana y municipal, ya que la detección es solo un elemento del dispositivo de más de mil efectivos.