“"La petición que hicimos a Carolina Darias consiste en que el Ayuntamientos facilite un punto de contacto cerca del sector de juegos, en el que la Asociación pueda disponer de «agua potable» (no vale la reciclada) para cubrir las necesidades antes descritas, todo ello, con plenas e inequívocas garantías de un estricto control y vigilancia, con un contador, y si así lo consideran los responsables municipales, cargando a la Asociación Dobaje el coste del agua consumida."
Piden un punto de agua potable para los juegos de mesa en el Parque Santa Catalina
La Asociación Dobaje solicita al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria una solución para la limpieza y desinfección diaria del área de juegos.
Por Jonay Mesa Rodríguez
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Imagen genérica de un grifo de agua en un parque.
La Asociación Dobaje ha solicitado al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria la instalación de un punto de agua potable en el área de juegos de mesa del Parque Santa Catalina, esencial para la limpieza diaria de las instalaciones.
La alcaldesa de Las Palmas de Gran Canaria visitó recientemente el espacio dedicado a los juegos de mesa en el Parque Santa Catalina, un lugar que acoge a personas mayores y turistas desde finales de los años setenta. Durante su visita, el Ayuntamiento hizo entrega de 30 mesas y 150 sillas, material de gran utilidad para las actividades diarias que incluyen dominó, ajedrez, damas, baraja, parchís y minibingos.
Durante el encuentro, se plantearon dos peticiones principales a la alcaldesa. Una de ellas, realizada por un voluntario que colabora en la organización de las actividades, y otra por un miembro de la Asociación Dobaje. Ambas solicitudes se centraron en la necesidad de resolver un problema persistente desde hace una década: la falta de acceso a agua potable para la limpieza del recinto.
La actividad, que se desarrolla diariamente de 9:00 a 21:00 horas, requiere una limpieza y desinfección constante de los 700 metros cuadrados de pavimento, mesas, sillas y material de juego. Actualmente, los voluntarios deben recurrir a bares y restaurantes cercanos para conseguir garrafas de agua, una situación insostenible para mantener la higiene necesaria, especialmente al tratarse de una actividad con la tercera edad como principal protagonista.
Anteriormente, la Policía Municipal suministraba agua desde sus instalaciones, pero esta ayuda finalizó hace aproximadamente 10 años tras una remodelación. La alcaldesa se comprometió a abordar este problema, mostrando una actitud receptiva y dialogante con los participantes.



