La devoción por la UD Las Palmas ha transformado la vida de Pino Hernández, quien de no ser aficionada al fútbol, ahora viaja por España para seguir los colores de su equipo. Con tres ascensos a Primera División y uno a Segunda en su haber, esta abonada de 76 años se dirige a A Coruña con la ilusión de vivir su cuarto ascenso a la máxima categoría, un hito que la situaría por delante del capitán Jonathan Viera en número de ascensos como jugador amarillo.
Equipada con camiseta, bufanda, gorro y abanico, Pino describe su viaje como una oportunidad especial. Su amor por el equipo surgió a través de su marido, quien heredó la tradición de su padre. Tras la pérdida del abuelo, Pino decidió abonarse para mantener viva esa pasión, creando una peña y viajando para alentar al equipo por todo el país. Este es su tercer desplazamiento de la temporada, y confía en que sea decisivo.
A diferencia de otras aficionadas, Pino prefiere mantener una distancia respetuosa con jugadores y entrenadores, siguiendo al equipo por el escudo y no por fanatismo. Solo conserva fotografías con figuras como Pedro Vega, Aythami Artiles y el presidente Miguel Ángel Ramírez, a quienes no le gusta molestar.
Con una mentalidad positiva, Pino descarta la idea de fracaso deportivo, incluso si el equipo no logra el ascenso. "Si nos tenemos que quedar en Segunda nadie se ha muerto por eso", asegura, reafirmando su lealtad incondicional a los colores. Destaca que, a pesar de los puntos perdidos, el equipo ha logrado mantenerse, y compara la situación con la del Zaragoza, considerando su propio equipo ya un éxito.
Pino Hernández no estará sola en Riazor; más de 300 aficionados amarillos agotaron las localidades visitantes. Entre ellos se encuentra Dolores, una venezolana con pasado grancanario que viajó exclusivamente para este partido crucial. A pesar de vivir en Venezuela, sigue a la UD en todos sus encuentros, demostrando que la distancia no es un impedimento para su pasión.
La UD Las Palmas se enfrenta a una final ante un Deportivo de La Coruña ya ascendido, que buscará la victoria ante su afición. Los 90 minutos prometen ser intensos y mantener en vilo no solo a los aficionados desplazados, sino a toda una isla.




