El desalojo se llevó a cabo sin incidentes en la mañana del viernes, poniendo fin a la ocupación de las instalaciones por parte de la asociación vinculada a Rafael Hernández, quien actualmente es investigado por la justicia. La comunidad vecinal de El Fondillo ha expresado su satisfacción por la recuperación del edificio, que llevaba años en desuso y conflicto.
La intervención, que contó con la presencia de operarios municipales y una unidad de la Policía Local, se desarrolló con discreción. Tras romper un candado, se accedió al interior para verificar el estado del inmueble y proceder a la retirada del mobiliario. Las llaves del edificio, desafectado y reintegrado al patrimonio municipal, fueron entregadas el jueves por la tarde.
Este episodio se remonta a 2018, cuando se autorizó el uso de las instalaciones para una actividad vinculada al club de fútbol evangélico. Sin embargo, la ocupación se prolongó durante ocho años, a pesar de que el Ayuntamiento ordenó el desalojo en abril de 2024. La resolución judicial finalmente permitió la recuperación del espacio.
“"El barrio está muy contento. Ha sido muy duro para el barrio, se ha ido quedando de un día para otro con todo lo que había, incluido el colegio. Y los vecinos reuniéndonos en un parque porque no teníamos ni una sede."
Vecinas como Margarita Benítez y Mari Carmen Afonso, miembros de la asociación de vecinos, manifestaron la alegría del barrio por recuperar un espacio que consideran esencial para la dotación social. Señalaron que durante años han carecido de una sede propia, viéndose obligados a reunirse en parques.
Los residentes de El Fondillo habían valorado la posibilidad de concentrarse durante el desalojo, pero optaron por la prudencia para asegurar un proceso limpio y sin contratiempos. Ahora, esperan que el Ayuntamiento cumpla su promesa de rehabilitar el antiguo colegio para ponerlo al servicio de los vecinos.




