Este porcentaje sitúa a ambas capitales canarias entre las nueve ciudades españolas que rebasan el umbral del 30%, cifra establecida como el límite máximo recomendable para afrontar el arrendamiento de una vivienda de dos habitaciones.
El análisis, elaborado por el portal inmobiliario Idealista, subraya que la escasez de oferta habitacional ha impulsado un incremento generalizado en los precios. A nivel nacional, el esfuerzo medio que deben realizar los hogares para acceder a un alquiler se sitúa en el 39% de sus ingresos netos.
En el contexto estatal, Palma lidera la lista de mayor presión económica con un 45%, seguida por ciudades como Málaga, Valencia, Madrid y Alicante. Por el contrario, localidades como Ciudad Real y Teruel presentan los niveles más bajos, con un 19%.
El informe también diferencia esta situación respecto a la compra de vivienda, donde el esfuerzo medio en España se reduce al 29%. No obstante, este indicador no contempla el ahorro previo necesario para formalizar la financiación hipotecaria.




