Testimonio de superación: de la explotación sexual a una nueva vida en Canarias

Una mujer inmigrante comparte su dolorosa experiencia de explotación sexual en Canarias y su camino hacia la recuperación con el apoyo de In Género Telde.

Imagen genérica de unas manos de mujer sosteniendo una flor, simbolizando esperanza y recuperación.
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Imagen genérica de unas manos de mujer sosteniendo una flor, simbolizando esperanza y recuperación.

Una joven inmigrante ha compartido su desgarrador testimonio sobre cómo fue víctima de explotación sexual en Canarias y su posterior recuperación, gracias al apoyo de la asociación In Género en Telde.

La mujer llegó a Canarias con la esperanza de un futuro mejor para sus tres hijos en Colombia, pero su situación de vulnerabilidad la llevó a caer en una red de explotación sexual. Tras un arduo proceso, ha logrado retomar su profesión en el sector de la belleza y ahora alza la voz para ofrecer esperanza a otras víctimas de trata en España.

Estoy agradecida con Dios y con todos ustedes, con este equipo.

Su relato detalla el brutal contraste entre sus expectativas al emigrar y la dura realidad que encontró en las islas. La falta de documentación, las dificultades para encontrar empleo y la presión económica la empujaron a un contexto de alto riesgo, donde el miedo y la deuda se convirtieron en herramientas de control.

Llegamos con una mentalidad y nos encontramos con otra realidad.

La situación se agravó rápidamente, y en apenas 15 días en Canarias, se vio inmersa en una dinámica de explotación. Recordó un traumático episodio en el que fue retenida en el balcón de un hotel y forzada a consumir drogas, una experiencia que la marcó profundamente.

Me secuestraron en un hotel.

La esperanza llegó cuando una profesional de In Género se acercó a ella. La asociación, que visita los lugares donde se encuentran estas mujeres, le ofreció ayuda legal y apoyo, marcando el inicio de su camino hacia la libertad. El proceso fue largo y complejo, con momentos de gran dificultad, pero la mujer encontró la fuerza para decir basta.

Ahí comenzó a entrar la luz en medio del túnel.

Tras abandonar el entorno de explotación, pasó nueve meses en un recurso de estancia, donde inició un proceso de recuperación psicológica y social. Durante este tiempo, se formó y obtuvo tres títulos, lo que le permitió regresar a su profesión en el sector de la belleza, donde está a punto de cumplir un año.

Salí con tres títulos y volví a mi arte.

Aunque su estabilidad aún es frágil debido a la separación de sus hijos y las dificultades para acceder a una vivienda, su objetivo ahora es transformar su dolor en un mensaje de esperanza. Desea que su testimonio inspire a otras mujeres a creer que es posible salir de la explotación y construir una nueva vida.

Quiero que otras mujeres vean que sí se puede.