Tragedia en el Teatro Cairasco: 159 años de un misterio en Las Palmas de Gran Canaria

Una joven perdió la vida al caer desde las alturas del escenario durante un baile de gala en el primer teatro del archipiélago.

Escenario de un antiguo teatro, iluminado por un foco solitario, evocando misterio y pasado.
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Escenario de un antiguo teatro, iluminado por un foco solitario, evocando misterio y pasado.

Hace 159 años, el 30 de abril de 1867, una joven falleció tras caer desde el escenario del Teatro Cairasco en Las Palmas de Gran Canaria, un suceso que marcó una de las noches más trágicas y enigmáticas de la ciudad.

La noche del 30 de abril de 1867, el Teatro Cairasco, el primer teatro de Canarias, se vestía de gala para el tradicional baile de las fiestas de San Pedro Mártir. La élite de Las Palmas de Gran Canaria disfrutaba de la velada cuando, de forma inesperada, una joven cayó desde las alturas del escenario, interrumpiendo abruptamente la celebración.
El impacto de la caída detuvo la música y las conversaciones, sumiendo a los presentes en un silencio atónito. Entre la confusión, un hombre se abrió paso entre la multitud, reconociendo a la joven como su hermana. A pesar de los esfuerzos por auxiliarla, la muchacha falleció a los pocos minutos, poniendo fin a la fiesta y dejando una profunda conmoción en la sociedad palmense.

La música no volvió a sonar aquella noche. La fiesta acabó en el acto. El ambigú –ese bufé que aguardaba intacto en un rincón– fue enviado al día siguiente a los enfermos del Hospital de San Martín. Lo preparado para el deleite de los ricos acabó alimentando a los pobres.

La joven, que guardaba luto por un familiar, había acudido al teatro a escondidas con unas amigas. Se situaron en una galería elevada del escenario para observar el baile sin ser vistas. Desde allí, la joven vio a su prometido bailando con otra mujer, lo que, según las crónicas, le provocó una conmoción que la hizo perder el equilibrio y caer.
La prensa de la época, para evitar el escándalo y proteger la reputación de las familias implicadas, ofreció una versión alternativa de los hechos, atribuyendo la caída a un accidente fortuito por un escotillón abierto en el suelo. Esta explicación, más manejable para la sociedad, permitió que el suceso cayera en el olvido con el tiempo.
El Teatro Cairasco fue posteriormente demolido para dar paso al Gabinete Literario, llevándose consigo el último vestigio de aquella trágica noche. Hoy, la historia de la joven y su caída en el olvido contrasta con el reconocimiento público de otras figuras relacionadas con el suceso.