El proyecto de ampliación de la carretera GC-1 en Telde, impulsado por la Consejería de Obras Públicas, Vivienda y Movilidad del Gobierno de Canarias, ha declarado la «urgente ocupación» de diez bienes afectados, sumando unos 7.639 metros cuadrados. Entre ellos se encuentra la vivienda de Kevin Rodríguez, un joven teldense que, a pesar de vivir allí desde hace una década y de que su abuelo residiera en la finca durante 60 años, no recibió comunicación alguna sobre el proceso.
Rodríguez relata su odisea para obtener información, recorriendo diversas administraciones sin éxito aparente. «Puse una reclamación y me han contestado que no tengo ningún derecho», lamenta, explicando que la propiedad figura a nombre de otras personas desde 1958. Su petición no es económica: «Solo pido diálogo. No quiero dinero, solo un pequeño terreno para rehacer mi vida». Vive con su pareja, Andrea Ten Bokkel Gil, y sus animales, enfrentando el día a día «con una enorme ansiedad».
“"Aquí está mi vida. Recuerdo cuando era un niño y esto era una finca de tomateros cómo mi abuelo me llevaba de un lado a otro. Aquí está mi casa y mis animales y no los voy a abandonar."
El joven se enteró por la prensa de que el próximo 23 de junio se procederá al levantamiento de actas previas a la ocupación. La falta de notificación oficial le genera una gran desesperación, viviendo «con la soga al cuello». Ha colocado pancartas en su casa, visibles desde la GC-1, para visibilizar su situación y hacer un llamamiento al consejero de Obras Públicas, Pablo Rodríguez, para que conozca su caso.
El proyecto de ampliación de la GC-1 contempla la adición de un cuarto carril en ambos sentidos para mejorar la fluidez y la conexión con varios accesos. La ejecución prioritaria de ciertas fases, como la que afecta a la vivienda de Kevin Rodríguez, busca optimizar los plazos de entrega y permitir aperturas parciales al tráfico durante las obras.




