En el barrio de Siete Palmas, en Las Palmas de Gran Canaria, ha abierto sus puertas Verol, una pastelería que en apenas tres meses ha conquistado los paladares locales. Su propuesta estrella son las pintaderas dulces, elaboradas artesanalmente con ingredientes de la tierra como el gofio del molino de Gáldar, plátanos y albaricoques locales.
Al frente de este proyecto se encuentra Pablo Rodríguez López, un repostero con una trayectoria destacada. Rodríguez López fue reconocido como el mejor pastelero en el certamen GastroCanarias de 2017 y obtuvo el segundo puesto en la edición de 2025. Estos galardones, según él mismo relata, fueron el impulso definitivo para dedicarse por completo a su pasión por la repostería.
Además de las pintaderas, otra de las creaciones más solicitadas en Verol es un postre semifrío de arroz con leche. Aunque no es originario de la gastronomía canaria, este dulce ha sido adoptado por las familias de las islas a lo largo de generaciones. Rodríguez López utiliza ingredientes como yogur de cabra, tuno indio o frambuesas frescas para potenciar el producto canario, sin dejar de lado la búsqueda de materias primas de alta calidad fuera del archipiélago, como chocolates y mantequillas francesas para sus cruasanes y hojaldres.
La formación de Pablo Rodríguez en el mundo culinario comenzó en 2009. Tras completar estudios medios y superiores, y con el objetivo de diferenciarse, realizó cursos en línea y estudió en Barcelona, donde adquirió experiencia en el restaurante ABaC de Jordi Cruz y en la pastelería de Yann Duytsche. Posteriormente, continuó su aprendizaje de forma autodidacta, inspirándose en referentes de la repostería francesa y barcelonesa como Jordi Roca, Johan Martín, Gregory Doyen, Cédric Grolet o Amaury Guichón.
La filosofía de Verol se basa en la utilización de materias primas de calidad y la elaboración artesanal. Rodríguez López disfruta experimentando con nuevos sabores y recetas, evitando la rutina y buscando constantemente la variedad. Entre sus últimas innovaciones destaca una reinterpretación de la tarta de tres chocolates, que combina bizcocho de chocolate negro, crema de chocolate con leche y mousse de chocolate blanco con un toque crujiente.
La oferta de la pastelería también incluye tartas por encargo, con opciones clásicas como chocolate o albaricoque, y modernas como las versiones grandes de sus dulces semifríos de arroz con leche, café o frambuesa, incluyendo la posibilidad de encargar una pintadera gigante. Pablo Rodríguez enfatiza la importancia de equilibrar el dulzor para que los sabores principales de cada bocado, especialmente los ácidos, mantengan su protagonismo.




