El calor ha llevado a visitantes a utilizar el lago artificial de la Plaza de España, en Santa Cruz de Tenerife, como si fuera una piscina pública. Un vídeo reciente muestra a varias personas bañándose en pleno centro de la ciudad, una práctica que está expresamente prohibida por la normativa municipal.
Este incidente se suma a una serie de situaciones recurrentes que han provocado quejas de vecinos y comerciantes por el uso indebido de este espacio patrimonial. En años anteriores, se han documentado casos de personas entrando en la charca con colchonetas, paseando por su interior o introduciendo mascotas, a pesar de las restricciones.
“"En las fuentes decorativas, surtidores y bocas de riego no se permite beber, utilizar el agua de las mismas, bañarse o introducirse en sus aguas, practicar juegos, así como toda la manipulación de sus elementos."
El uso recreativo de este recinto infringe el artículo 128 de la Ordenanza de Policía y Buen Gobierno del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife. El incumplimiento de esta norma puede acarrear sanciones económicas de entre 60 y 300 euros, dependiendo de la gravedad, la reincidencia o los daños causados al patrimonio municipal.
La Policía Local de Santa Cruz de Tenerife suele desalojar el recinto y levantar actas de sanción cuando detecta personas en el interior de la fuente. En años anteriores, se llegaron a tramitar cerca de 700 actas anuales por infracciones a las ordenanzas de convivencia y uso de bienes públicos.
Más allá de la ilegalidad, esta práctica conlleva riesgos para la salud. El agua de la fuente no está tratada para el baño recreativo, a diferencia de una piscina pública. La inmersión o ingesta accidental puede causar conjuntivitis, infecciones cutáneas o la aparición de hongos. Además, la superficie resbaladiza y la presencia de géiseres aumentan el riesgo de caídas y contusiones.
Vecinos y comerciantes del área insisten en la necesidad de aumentar la presencia policial, especialmente durante los momentos de mayor afluencia turística, para evitar que este punto neurálgico de la capital tinerfeña se siga utilizando indebidamente como zona de recreo acuático.




