Comercios históricos de Santa Cruz se reinventan ante nuevos desafíos

Negocios con más de medio siglo de vida en la capital tinerfeña adoptan la tecnología y la venta online para superar crisis y mantener su esencia.

Imagen genérica de una caja registradora antigua en un comercio tradicional.
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Imagen genérica de una caja registradora antigua en un comercio tradicional.

En Santa Cruz de Tenerife, comercios con más de medio siglo de historia como el Bar Imperial, Musicanarias, Floristería Kentia e Ifara Libros han logrado sobrevivir a diversas crisis y a la pandemia gracias a la adaptación tecnológica y la fidelidad de sus clientes.

La capital tinerfeña alberga establecimientos que han resistido el paso del tiempo, enfrentándose a cambios en los hábitos de consumo y la irrupción de la venta online. Manolo García, propietario del Bar Imperial, uno de los locales más antiguos de Santa Cruz, señala que la falta de aparcamiento y la llegada del tranvía han modificado la dinámica comercial, obligando a la adaptación.
La digitalización ha sido clave para la supervivencia. Carmen, responsable de Musicanarias, fundada en los años 60, explica que la presencia en redes sociales y la creación de una tienda online han sido imprescindibles. Esta evolución no ha sido un evento aislado, sino un proceso continuo para mantenerse visibles en el mercado actual. Según el Observatorio Canario de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información (OCTSI), el 60% de los internautas realizan compras online anualmente, mientras que solo el 31% de las empresas canarias optan por esta modalidad.

"Desde que están las redes sociales no ha habido más remedio que meterse en ellas si queremos mantenernos."

Carmen · Responsable de Musicanarias
La resiliencia de los propietarios ha sido fundamental para superar décadas de desafíos económicos y la pandemia de COVID-19. Carmen Reig, de Musicanarias, recuerda el colapso de los años 90, que les obligó a cerrar tres de sus cinco tiendas. Décadas después, la pandemia puso a prueba a negocios como el Bar Imperial, abierto desde 1954. Manolo consideró cerrar, pero decidió mantenerlo por sus siete empleados.
Otros, como la Floristería Kentia, encontraron en la venta online una tabla de salvación durante el confinamiento. Incluso librerías tradicionales como Ifara Libros, con más de 50 años de historia, han tenido que modernizarse para competir con las grandes plataformas, mejorando su rapidez de entrega, según Cecilia Chinea, su actual responsable.
La vida nocturna de Santa Cruz también ha cambiado. Manolo, del Bar Imperial, rememora una época en la que su local cerraba a la 1:30 de la madrugada, atendiendo a clientes que salían del cine o de fiesta. Ahora, las normativas y los nuevos hábitos de las generaciones más jóvenes han reducido la actividad nocturna. La falta de aparcamiento y el impacto del tranvía también han reconfigurado el flujo de clientes en el centro de la ciudad, como señala Cecilia de Ifara Libros.
A pesar de los desafíos, la creación de comunidad y la fidelidad de los clientes son pilares para estos negocios. Cecilia destaca que en Ifara Libros, los clientes se convierten en parte de la familia. La competencia global ha eliminado la exclusividad, pero también ha incentivado a estos comercios a diferenciarse ofreciendo un trato personal y un criterio que internet no puede replicar. Musicanarias, por ejemplo, ha sido visitada por figuras como Brian May de Queen y Miguel Ríos, lo que subraya su relevancia cultural e histórica en el archipiélago.