Aumenta el número de trabajadores pobres en Canarias a pesar de tener empleo fijo

Miles de empleados en las islas se ven obligados a elegir entre pagar el alquiler o poder alimentarse debido a los bajos salarios y el encarecimiento de la vida.

Imagen genérica de un carrito de la compra con pocos productos, simbolizando la dificultad económica.
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Imagen genérica de un carrito de la compra con pocos productos, simbolizando la dificultad económica.

La figura del trabajador pobre se consolida en Canarias, donde miles de empleados con contrato fijo no logran cubrir sus necesidades básicas, enfrentando la difícil elección entre pagar el alquiler o alimentarse.

La relación entre tener un empleo y disfrutar de estabilidad económica se ha deteriorado significativamente en el archipiélago canario. La situación del “trabajador pobre”, que a pesar de contar con una nómina regular no puede mantener una vida digna, se ha acentuado, según advierte el Sindicato Independiente de Trabajadores de Canarias (SITCA).
Fuentes sindicales indican que, aunque ha habido una reducción en los contratos temporales en favor de los indefinidos, la realidad es que la precariedad ha empeorado. Muchos empleados con contrato fijo en Canarias no solo carecen de estabilidad económica, sino que incluso tienen dificultades para cubrir sus necesidades alimentarias básicas.

"Hay trabajadores que o comen, o pagan el alquiler, porque con 1000 euros no se puede pagar las dos cosas."

el secretario general de SITCA
Esta problemática se observa con particular crudeza en sectores clave de la economía canaria. Por ejemplo, en el sector de 'handling' aeroportuario, donde más de 1.000 personas trabajan, el 85% tiene contrato fijo, pero solo el 4% cuenta con jornadas completas de 40 horas. El resto se mantiene con jornadas parciales de 10, 15 o 20 horas, lo que se traduce en salarios que apenas alcanzan los 700 euros mensuales.
La situación no es exclusiva de un único ámbito. Más de 150.000 trabajadores en Canarias están vinculados al Salario Mínimo Interprofesional (SMI) debido a convenios colectivos desactualizados. Esto afecta a profesiones como las de oficinas, comercio, construcción, agricultura, empaquetado, panaderías, pastelerías, peluquerías y empleadas de hogar. En el comercio, el 90% de los empleados percibe el SMI, lo que subraya la magnitud del problema de los bajos salarios.
El impacto directo de esta precariedad se siente en el coste de la vida. La cesta de la compra en Canarias ha experimentado un aumento de casi el 28% en los últimos cinco años. Esta escalada de precios, sumada a la crisis de la vivienda, obliga a miles de familias a tomar decisiones difíciles, como elegir entre alimentarse o pagar el alquiler. La falta de inversión en vivienda pública desde 2007 hasta hace dos años es señalada como una de las causas estructurales del problema.

"Donde antes trabajaban 100 personas en un hotel, ahora lo hacen con 80, y eso se llama sobrecarga de trabajo."

el secretario general de SITCA
Además de los bajos salarios, la sobrecarga de trabajo es otro factor que contribuye a la precariedad. En el sector turístico, tras la pandemia, se ha observado una reducción de personal, lo que implica que menos empleados asumen la misma cantidad de trabajo. También ha surgido la jornada partida en la hostelería, generando horas muertas entre turnos y dificultando la conciliación. Esta combinación de factores está provocando un aumento de más del 30% en los problemas de salud mental entre la clase trabajadora canaria desde 2020, afectando su capacidad para desarrollar un proyecto de vida estable.