La intervención, que cuenta con una financiación de 300.000 euros aportada por la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias, busca asegurar la estabilidad de uno de los elementos más singulares del patrimonio renacentista en las islas.
El estado actual del inmueble presenta patologías como la erosión de materiales pétreos, filtraciones de agua y daños en las juntas de los sillares. Además, la acumulación de restos orgánicos ha provocado la obstrucción de gárgolas y desagües, acelerando el desgaste de la estructura.
El proyecto, integrado en el plan de rehabilitación del templo visado en 2019, contempla la consolidación de los elementos dañados, la mejora de la ventilación y la instalación de medidas para evitar la presencia de aves en las zonas más sensibles.
Los trabajos se ejecutarán bajo criterios de mínima intervención y respeto a la integridad histórica del edificio, cumpliendo con la Ley 11/2019 de Patrimonio Cultural de Canarias y el planeamiento urbanístico local.




