Becas de estudio en Canarias: Más de 187.000 alumnos beneficiados

Las ayudas, financiadas mayoritariamente por el Ministerio y el Gobierno regional, alivian los gastos educativos, con especial atención a la universidad.

Imagen genérica de libros de texto y una mano escribiendo, simbolizando las becas de estudio.
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Imagen genérica de libros de texto y una mano escribiendo, simbolizando las becas de estudio.

Más de 187.000 estudiantes canarios se beneficiaron de becas y ayudas al estudio durante el curso 2024-2025, según datos del INE, aliviando gastos en material, transporte y comedor.

Un total de 187.217 alumnos en Canarias recibieron alguna beca o ayuda al estudio durante el pasado curso escolar 2024-2025. Estas ayudas cubren gastos esenciales como material escolar, transporte y comedor. El número total de ayudas concedidas fue de 246.550, ya que un mismo estudiante puede acceder a varias líneas de apoyo. Estos datos provienen de la Estadística de Becas y Ayudas al Estudio publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
En Canarias, la financiación de estas becas se distribuye de manera diferente al resto de España. Mientras que a nivel nacional el Ministerio de Educación y las comunidades autónomas aportan un 48% y 52% respectivamente, en el Archipiélago la distribución es del 41% para el Ministerio y del 59% para el Gobierno de Canarias. El sociólogo Saturnino Martínez, especializado en desigualdad y educación, atribuye esta diferencia a las particularidades geográficas de las islas, como la doble insularidad y la lejanía, que incrementan las necesidades de movilidad del alumnado, especialmente para quienes deben trasladarse entre islas o a la Península para formarse. Por ello, los cabildos y el Gobierno regional juegan un papel más activo.
A pesar de la mayor implicación autonómica en el número de estudiantes atendidos, la mayor parte de la financiación proviene del Ministerio de Educación, que destinó 125,7 millones de euros a becas en Canarias durante el curso 2024-2025. La comunidad autónoma aportó 28,8 millones. El 96,7% de los becarios cursaron sus estudios en centros públicos.
Las enseñanzas obligatorias (Infantil, Primaria, Secundaria y Educación Especial) concentraron el mayor número de beneficiarios, representando el 74,5% del total. Les siguieron las enseñanzas postobligatorias (casi el 15%) y las universitarias (10,6%). En cuanto a la distribución de las ayudas, el 56,6% se destinó a las etapas obligatorias, el 23,8% a las postobligatorias y el 19,6% a las universitarias.
Aunque los estudiantes universitarios son un grupo menor en número de beneficiarios, recibieron la mayor cuantía de ayuda por persona. Los 19.823 universitarios becados acumularon 48.284 prestaciones, con una media de 2,4 ayudas por estudiante. En enseñanzas postobligatorias, la media fue de 2,1 ayudas, y en las etapas obligatorias, de una ayuda por beneficiario.
La inversión total en estudios universitarios ascendió a 57,1 millones de euros, superando ligeramente a las enseñanzas postobligatorias (56 millones) y a las obligatorias, Infantil y Educación Especial (41,3 millones). La inversión media por universitario fue de 2.961 euros, significativamente mayor que los 2.006 euros para postobligatorias y los 296 euros para etapas obligatorias. Estas diferencias se explican por los mayores costes asociados a la universidad, como matrícula, residencia y desplazamientos interinsulares o a la Península.
La Consejería de Universidades, Ciencia e Innovación y Cultura ha ampliado el plazo para solicitar becas de grado, máster y enseñanzas artísticas superiores hasta el 16 de agosto, para el curso 2026-2027. Inicialmente, el plazo finalizaba el 6 de agosto. Las novedades de este año incluyen un incremento de la ayuda de residencia hasta los 3.000 euros y la inclusión de enseñanzas artísticas superiores públicas. Las solicitudes se pueden presentar a través de la sede electrónica del Gobierno de Canarias.
Saturnino Martínez, sociólogo, subraya que las ayudas económicas son cruciales para la igualdad de oportunidades, pero insuficientes por sí solas para corregir desigualdades de origen. Propone incorporar el 'coste de oportunidad', es decir, la renta que las familias dejan de percibir cuando un joven estudia en lugar de trabajar, especialmente en hogares de bajos recursos. Este factor, según Martínez, también influye en el abandono educativo temprano, ya que la demanda de empleo no cualificado puede hacer que algunos jóvenes prefieran trabajar ante la renuncia a ingresos potenciales.
El sociólogo también destaca el peso del entorno familiar en la igualdad de oportunidades. Señala que las familias con mayor nivel educativo y poder adquisitivo suelen invertir más tiempo y recursos (actividades extraescolares, clases particulares) para apoyar a sus hijos ante dificultades académicas, lo que puede resultar en que alcancen mayores niveles educativos que sus pares de entornos más humildes.