La Viceconsejería de Emergencias del Gobierno de Canarias ha alertado sobre la vulnerabilidad del territorio ante los incendios, a pesar de las lluvias concentradas de borrascas como Therese. Más del 30% de las 578.000 hectáreas de superficie forestal de Canarias, que representan cerca del 78% del total, presenta un riesgo significativo. Factores como el abandono agrícola, la continuidad de la masa forestal y el cambio climático han extendido la ventana de peligro.
“"Se están secando esas capas que impiden que la humedad se mantenga en el suelo. No se puede bajar la guardia."
El aumento de las temperaturas y la sequía de los últimos años han alterado el equilibrio natural de los bosques. Aunque en algunas islas ha llovido el equivalente a tres inviernos en pocas semanas, los niveles de humedad no se recuperan, generando un estrés hídrico que convierte el terreno en un “polvorín”. La vegetación crece, pero también lo hace el material combustible, lo que exige una alerta constante.
La campaña autonómica de extinción para 2026 contará con un dispositivo de gran magnitud, diseñado para una respuesta rápida en un territorio fragmentado y con orografía compleja. El operativo movilizará a 1.929 efectivos, 208 vehículos terrestres y 18 medios aéreos, confirmando la lucha contra los incendios como una prioridad en la planificación de emergencias en Canarias.
Los cabildos insulares asumen el peso principal de la respuesta inicial. Tenerife, con una extensa masa forestal y relieve complejo, concentra el mayor volumen de recursos, aportando 88 efectivos, 54 medios materiales y dos aéreos. Además, el Cabildo tinerfeño firmó un acuerdo con Defensa para el despliegue de unos 2.500 miembros del Ejército en la isla. Gran Canaria contribuirá con 178 efectivos, 25 medios materiales y dos aéreos, destinando cinco millones de euros del ‘céntimo verde’ a la prevención. La Palma sumará 237 efectivos y 37 medios, El Hierro 115 efectivos y 33 medios, y La Gomera 112 efectivos y seis medios terrestres.
Cuando la situación escala, entra en juego el dispositivo autonómico, con los Equipos de Intervención y Refuerzo en Incendios Forestales (Eirif) y el Grupo de Emergencias y Salvamento (GES). El respaldo estatal llega de la Unidad Militar de Emergencias (UME), con 150 efectivos y 24 medios, y el Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco), que aportará 65 efectivos y diez medios. La coordinación entre todas las administraciones es crucial para una respuesta sincronizada.
La tecnología también se suma a la prevención, con drones de visión nocturna en Tenerife y sistemas de monitorización continua en Fuerteventura, incluyendo un ‘megadron’ para vigilar puntos calientes. La formación es fundamental, y un simulacro en Moya, Gran Canaria, pondrá a prueba la coordinación institucional. Sin embargo, las autoridades insisten en que la implicación ciudadana en la prevención es indispensable, ya que “el fuego ya no entiende de estaciones” y la amenaza puede aparecer en cualquier momento.




