La cobertura de ciertos empleos en Canarias se enfrenta a crecientes dificultades debido a la crisis de la vivienda, la falta de perfiles especializados y unas condiciones laborales que no siempre satisfacen las expectativas de los trabajadores. El último informe del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) sobre el ajuste de la oferta y la demanda revela un aumento significativo en el número de vacantes difíciles de cubrir. En el cuarto trimestre de 2025, se registraron 1.591 puestos vacantes, lo que supone un alza del 23,3% respecto al año anterior.
Este desajuste se produce en un mercado laboral con altibajos. A pesar de haber alcanzado un récord de ocupación, el archipiélago perdió 25.100 trabajadores entre abril y junio de 2026, una caída once veces mayor que la del mismo periodo del año anterior. La alta dependencia del turismo, sector con alta estacionalidad y temporalidad, sigue siendo un reto.
El informe del SEPE atribuye las dificultades de cobertura a una combinación de factores. La hostelería, motor económico de Canarias, es uno de los sectores más afectados. Según el SEPE, el 49,1% de los puestos de difícil cobertura corresponden a esta actividad. En Canarias, el presidente de la Asociación de Bares, Cafeterías, Restaurantes y Ocio de la provincia de Las Palmas, Fermín Sánchez, señala el elevado absentismo laboral como principal problema, más que la falta de candidatos. Las ausencias imprevistas y bajas prolongadas dificultan la organización y obligan a una contratación continua.
Sánchez también identifica la crisis de la vivienda como un factor que complica las contrataciones en Lanzarote y Fuerteventura, donde los alquileres elevados disuaden a los trabajadores. La situación se agrava en verano, cuando muchos trabajadores se desplazan a establecimientos hoteleros.
El SEPE sitúa la falta de candidatos como causa del 26% de los desajustes, pero Sánchez discrepa para la hostelería, donde cree que la oferta existe y el problema es la estabilidad de las plantillas. Sin embargo, la sanidad, la atención en residencias y los servicios sociales sí presentan dificultades notables para cubrir vacantes. El director general de Hospitales Universitarios San Roque (HUSR), Sebastián Sanso Marrero, confirma la dificultad para cubrir perfiles como gerocultores y enfermería, una situación no puntual. La Federación Empresarial de la Dependencia (FED) cifra el déficit nacional en 160.000 profesionales.
Sanso atribuye esta situación al envejecimiento poblacional, que dispara la demanda de cuidados, mientras la oferta de profesionales formados no crece al mismo ritmo. La exigencia física y emocional de los cuidados directos, junto a una brecha formativa en especialidades de Formación Profesional, también influyen. La competencia con la sanidad pública y la rotación de personal dificultan la retención de talento.
El horario es otro factor clave, concentrando el 79% de los motivos que impiden el acuerdo laboral. Los turnos de noche, fines de semana y festivos, necesarios en sanidad y cuidados, reducen el número de candidatos dispuestos, especialmente entre los jóvenes.
El SEPE también señala la falta de experiencia (26%) y competencias técnicas específicas (20%) como causas de las dificultades de contratación. Fermín Sánchez coincide parcialmente, indicando que la alta rotación impide la consolidación de profesionales especializados, a pesar de que muchas empresas ofrecen formación directa. La constante rotación limita la adquisición de experiencia y la especialización de las plantillas.
En sectores técnicos en expansión como el audiovisual, la escasez de profesionales locales especializados en animación es notable. Aunque el porcentaje de trabajadores foráneos ha disminuido, la oferta sigue siendo insuficiente para la demanda empresarial.
Este desajuste se produce en un contexto laboral contradictorio: Canarias tiene una tasa de paro superior a la media nacional, pero la proporción de vacantes de difícil cobertura está por debajo del promedio del país. El elevado desempleo podría estar amortiguando parcialmente estos problemas, pero las dificultades se concentran en actividades y perfiles específicos, indicando desajustes entre las necesidades empresariales y la cualificación o disponibilidad de los candidatos, más que una falta generalizada de mano de obra.




