La concepción tradicional de la vivienda, con un salón, baño, dormitorio y una cocina central, está evolucionando. El ritmo de vida actual, las jornadas laborales fragmentadas y los cambios en las rutinas diarias están relegando las artes culinarias a un segundo plano. Actividades como cocinar o preparar alimentos se alejan cada vez más de los hábitos de las nuevas generaciones.
A esta tendencia se suma el constante aumento del precio de la vivienda y la reducción de las superficies habitables, lo que obliga a optimizar cada metro cuadrado. En este contexto, la cocina se perfila como el espacio más susceptible de ser redimensionado o incluso eliminado.
“"Tardaremos muy poco tiempo en empezar a fabricar viviendas sin cocina."
El factor económico es clave en esta transformación. El incremento del precio por metro cuadrado impulsa soluciones como el coliving, donde los inquilinos comparten un único espacio culinario. Los metros antes dedicados a la cocina se destinan ahora a ampliar el salón, mejorar la luminosidad o crear ambientes más versátiles.
Esta tendencia no es exclusiva de España. En países asiáticos como Hong Kong, Singapur o Tailandia, donde la costumbre de comer fuera de casa está muy arraigada, ya existen viviendas sin cocina. La cena, la última comida del día, se resuelve con pocos utensilios.
Sin embargo, la normativa de habitabilidad actual en el Archipiélago Canario frena esta evolución, ya que exige dimensiones y equipamientos mínimos para las cocinas. Expertos sugieren que esta legislación, con más de 20 años de antigüedad, deberá adaptarse a las nuevas formas de vida y a la demanda de espacios más sencillos, similares a las cocinas de hotel con cafetera y calentador.
Los datos de consumo confirman este cambio de tendencia. Los españoles consumen una media de 18 kilos de alimentos ya cocinados al año, un 4,7% más que el año anterior, consolidando una década de crecimiento. Según la Asociación Española de Fabricantes de Platos Preparados (Asefapre), en el último año se consumieron 715.052 platos listos para ingerir, alcanzando un mercado de 4.309 millones de euros, un 5% más.
“"La cocina tiene menos importancia en los hogares y el Listo para Comer continúa creciendo. A mitad del siglo XXI, en unos 25 años, no habrá cocinas."
Este fenómeno se refleja en el día a día de muchos ciudadanos, como un entrenador de piragüismo de Gran Canaria, de 23 años, que debido a sus estudios y trabajo apenas tiene tiempo para cocinar, optando por platos preparados como el pollo al curry o la ensaladilla rusa. Estos productos, especialmente los de pasta, arroz y legumbres, son los que experimentan un mayor crecimiento en el mercado.




